
El secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, anunció este jueves su dimisión debido a una disputa sobre el gasto militar en el país, señalando que no se están asignando los recursos necesarios para la defensa del territorio británico.
Healey informó su decisión mediante una dura carta dirigida al jefe de gobierno, el premier Keir Starmer. En el texto sostuvo que el Ejecutivo no avanzó con el nivel de inversión que considera indispensable para garantizar la defensa del país y cuestionó especialmente la falta de compromiso del Ministerio de Hacienda con el aumento del presupuesto militar.
En un fragmento de la misiva, el ahora exministro acusó a Starmer “de no haber sido capaz, y el Tesoro no haber estado dispuesto, a destinar los recursos que la nación necesita para defender al país en este momento de crecientes amenazas”.
La salida de Healey representa un nuevo golpe para el gobierno Laborista que viene de sucesivas crisis, que ya enfrenta cuestionamientos por malos resultados en las elecciones locales, tanto por propios como ajenos.
En la carta, Healey indicó a Starmer que, desde enero, “las demandas en defensa han aumentado aún más, al igual que los compromisos correctamente realizados por usted a los aliados”. Entre los argumentos mencionó “el conflicto en Medio Oriente, con Reino Unido liderando ahora la misión militar multinacional en el estrecho de Ormuz; la seguridad en el Extremo Norte, con Reino Unido encabezando la misión ‘Centinela del Ártico’ de la OTAN; el aumento de la actividad rusa contra Reino Unido y los países de la OTAN y el incremento de los ataques en Ucrania, con el Acuerdo de París confirmando un despliegue británico en Ucrania tras un alto el fuego”.
Healey era considerado uno de los ministros más destacados del gabinete laborista. Tuvo un rol importante en varios de los conflictos mencionados, principalmente en la guerra en ucrania y el conflicto por el estrecho de Ormuz.
Su renuncia expone tensiones dentro de un gobierno que prometió elevar la inversión en seguridad y defensa, pero que debe administrar una economía estancada y con un alto endeudamiento.