Cultura

Suspenden la premiación de una novela por sospechas de que fue escrita con IA

“Donde el agua trabaja” del escritor peruano David Silva Rojas obtuvo el galardón Almadía Ventosa-Arrufat en julio. Esta semana se publicó una nota periodística afirmando que, según el programa Pangram, casi todo el contenido fue producido por herramientas automatizadas. La editorial mexicana que hará una “revisión detallada” de la novela subrayó que el autor firmó bajo contrato no haber recurrido a este tipo de tecnología.

Suspenden la premiación de una novela por sospechas de que fue escrita con IA

La historia parece haber sido escrita por Roberto Bolaño y aún no tiene final.

Ayer, el diario español El País publicó que “La novela corta Donde el agua trabaja, del autor peruano David Silva Rojas, contiene un 99% de texto generado por una IA, según Pangram, un de los detectores mejor valorados de texto producido por máquinas”.

En la nota, firmada por Jordi Pérez Colomé, Elizabeth Duval y Kiko Llaneras se afirma que “se trataría del primer caso de este calibre en el mundo de la literatura en español”.

El escrito había recibido en julio de 2026 el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat.

En aquel momento, las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda destacaron como “magistral el uso de los silencios” y cómo la novela mostraba la explotación laboral “sin caer nunca en la tentación del panfleto ni la declamación”.

En las bases del certamen se prohibía expresamente el uso de herramientas de IA generativa en la escritura.

A raíz del galardón y la publicación, la obra debía presentarse este viernes en Madrid y después en otras ciudades españolas, pero la editorial decidió suspender todos los actos.

A través de un comunicado emitido tras el revuelo generado, el sello editorial y la Fundación Ventosa-Arrufat informaron de que abordarán la polémica con seriedad” y “sin anticipar conclusiones”, con el objetivo de velar por su compromiso con los lectores y por respecto a su confianzas.

“Consideramos necesario realizar una revisión detallada, sin anticipar conclusiones y con el cuidado que requiere una valoración que pueda afectar a una obra y a su autor. Mientras la llevamos a cabo, suspendemos todas las actividades relacionadas con la presentación del libro”, señaló la editorial.

También indicaron en el comunicado que el autor de la obra firmó bajo contrato no haber recurrido a este tipo de tecnología y que así lo confirmó de manera personal.

“No tenemos elementos para desconfiar de su palabra”, sostuvo el comunicado, respaldando también la evaluación realizada por su jurado durante el fallo.

“Durante la lectura de la novela, ni al jurado ni al equipo editorial nos pareció que se hubiera usado IA generativa”, agregó. La editorial advirtió, no obstante, sobre los riesgos de delegar a máquinas la autoridad para juzgar la procedencia de la creación literaria, recordando que los detectores automáticos requieren de “interpretación y contraste”.

El sello concluyó que dedicará “el tiempo y atención necesarios” a las verificaciones, asumiendo la responsabilidad del proceso mientras el mundo del libro se enfrenta a uno de los primeros grandes debates éticos derivados de la IA en la literatura contemporánea.