China

Un robot aprendió a jugar al tenis contra humanos en cinco horas

Un androide chino mostró la capacidad de imitar los movimientos de jugadores aficionados al tenis en poco tiempo.

Un robot aprendió a jugar al tenis contra humanos en cinco horas

Los desarrollos tecnológicos en China no dejan de sorprender en torno a la capacidad de los robots para bailar y hacer deportes, imitando casi a la perfección los movimientos humanos.

En la antesala del Año Nuevo Lunar, las redes sociales se inundaron de videos de robots humanoides realizando sorprendentes movimientos de artes marciales y acrobacias. Ahora, se conoció un nuevo salto: robots que logran imitar los movimientos humanos en actividades deportivas.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Tsinghua y la Universidad de Pekín desarrollaron un robot humanoide capaz de jugar al tenis utilizando técnicas de aprendizaje automático, similares a las que en su momento permitieron a las máquinas superar a los humanos en juegos como el ajedrez o el Go.

El proyecto, denominado LATENT, marca un avance relevante en la aplicación de inteligencia artificial en entornos físicos complejos, al demostrar que los robots pueden aprender habilidades deportivas a partir de datos limitados y no perfectos. En los videos difundidos desde el proyecto es posible ver a un robot jugando con personas aficionadas al tenis. En tan solo cinco horas, el humanoide alcanzó una tasa de éxito de devolución de la pelota del 96,5% en partidos reales contra jugadores humanos.

Desde la empresa sostienen que este avance supone un salto de la imitación de movimientos mecánicos a la interacción atlética inteligente basada en la toma de decisiones. Hasta ahora, los prototipos construidos habían mostrado habilidades reducidas y poca agilidad para jugar al tenis de mesa o al fútbol.

Este avance es significativo porque muestra que los robots pueden golpear pelotas pequeñas que viajan a gran velocidad y tomar decisión en fracciones de segundo.

El androide G1 de la empresa Unitree Robotics entrenó durante cinco horas con fragmentos de movimientos básicos de tenistas aficionados. Es decir, no se trata de un robot preprogramado, sino de un aprendizaje a través del tiempo y la captura de movimientos. Estos experimentos pueden sentar las bases para la creación de robots que puedan desarrollar tareas que realizan humanos en la vida cotidiana.