Paleontología

Un hallazgo en Argentina puede cambiar la historia de la reproducción de los mamíferos

Se demostró por primera vez que el nacimiento de crías vivas estaba presente en al menos uno de los antepasados de los mamíferos.

Un hallazgo en Argentina puede cambiar la historia de la reproducción de los mamíferos

Un fósil de un cinodonte (Chiniquodon theotonicus) hallado en la provincia de La Rioja, conserva en sus huesos una señal de crecimiento que podría estar relacionada con el nacimiento, algo que podría cambiar la historia de los mamíferos.

El análisis microscópico de dicha pieza apunta a que este ejemplar de hace unos 236 millones de años pudo ser vivíparo.

El descubrimiento, que fue publicado recientemente en Frontiers in Mammal Science, adelanta entre 90 y 95 millones de años la aparición de esta estrategia reproductiva en el linaje de los mamíferos respecto de las estimaciones anteriores.

Se trata de un ejemplar del Triásico cuyos restos fueron encontrados en la Formación Chañares. La evidencia podría cambiar la cronología propuesta para uno de los rasgos reproductivos más característicos de los mamíferos.

los investigadores identificaron una línea neonatal, un anillo de crecimiento que en especies actuales aparece asociado a la aceleración del desarrollo que se produce poco después del nacimiento.

Leandro Gaetano, autor principal y paleontólogo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), explicó que dicho anillo “es una marca de crecimiento no cíclica, formada por un cambio brusco, es decir, una aceleración, en la tasa de crecimiento inmediatamente después del nacimiento” y que, debido a que “esta línea representa la circunferencia del hueso en el momento del alumbramiento, pudimos estimar por primera vez la masa corporal de Chiniquodon theotonicus al nacer”.

En ese sentido, explicó que solamente los mamíferos placentarios producen crías relativamente grandes, mientras que las de reptiles y aves son comparativamente muy pequeñas.

El ejemplar habría pesado alrededor de 1,7 kilos al nacer y unos 12 kilos cuando murió. “Demostramos por primera vez que el nacimiento de crías vivas estaba presente en al menos uno de los antepasados de los mamíferos”, indicó el paleontólogo.

En conclusión, la importancia del hallazgo reside en que, si nuevos fósiles confirman el mismo patrón, la cronología de una de las adaptaciones reproductivas más asociadas a los mamíferos deberá correrse hacia el Triásico superior, mucho antes del momento en que solía ubicarse su aparición, entre fines del Jurásico y comienzos del Cretácico.