
Un adolescente de 15 años abrió fuego contra otros estudiantes en las inmediaciones de un instituto de formación técnica en Turgutlu, en Manisa. Hay dos jóvenes graves y las autoridades detuvieron al atacante junto a sus padres y su abuelo.
El episodio ocurrió minutos antes de las 8:00 hora local (05:00 GMT), en las inmediaciones del instituto de formación técnica del municipio de Turgutlu. A esa hora, un alumno de 15 años de edad arremetió a disparos contra sus pares que se disponían a ingresar a la institución educativa utilizando un fusil de caza cargado con perdigones.
Las ráfagas impactaron directamente en un grupo de alumnos. De acuerdo con información recabada por la cadena NTV y reportada por el Ministerio de Justicia turco, las víctimas tienen entre 14 y 17 años, siendo la mayoría adolescentes de 16 años.
“El ataque armado tuvo lugar fuera del edificio de enseñanza y se dirigía contra alumnos que iban al instituto”, confirmó el ministro de Justicia de Turquía, Akin Gürlek. Fuentes médicas señalaron que dos jóvenes de 16 años sufrieron impactos de extrema gravedad y permanecen hospitalizados bajo pronóstico reservado y con peligro de muerte. El resto de las víctimas presentó lesiones de menor consideración provocadas por los perdigones.
Tras efectuar las detonaciones, el tirador intentó darse a la fuga, pero fue acorralado y aprehendido por la Policía local a los pocos minutos del ataque.
Detención familiar e hipótesis de bullying
En un giro vinculado a las recientes reformas del código penal turco, la Policía no solo arrestó al menor de edad sino también a sus padres y a su abuelo.
El fusil utilizado en la agresión pertenecía legalmente al abuelo del joven, por lo que la Fiscalía abrió una investigación formal por negligencia en la custodia y almacenamiento de armas de fuego.
Paralelamente, los investigadores judiciales no descartan ninguna hipótesis sobre el móvil del hecho. Entre las principales líneas de investigación se evalúa si el agresor era víctima de acoso escolar (bullying) de manera recurrente por parte de compañeros del centro educativo.
Aunque los tiroteos en centros de enseñanza resultan atípicos en la nación euroasiática, el hecho reavivó el fantasma de la tragedia ocurrida en abril pasado en la ciudad de Kahramanmaras, donde un estudiante de 14 años asesinó a nueve compañeros y a un docente utilizando pistolas pertenecientes a su padre.
Este nuevo ataque se produce apenas una semana después del inicio del ciclo lectivo, marco en el cual el Gobierno turco había anunciado la contratación de 30.000 agentes de seguridad privada destinados a resguardar las escuelas públicas y prevenir hechos de violencia en los establecimientos educativos.