
¡Una exploración masiva de petróleo, gas y minerales se está preparando para comenzar en nuestra nueva y hermosa Groenlandia”, escribió el presidente de EEUU, Donald Trump, en un mensaje en Truth Social. “La cantidad de petróleo fácilmente disponible es mucho mayor que la de casi (…) cualquier lugar del mundo”, agregó.
Según el mandatario, el inicio de estas actividades sería inminente, aunque su mensaje no brinda detalles de cómo sería la participación de su país.
En su publicación, Trump añade que cualquier futuro ataque contra Estados Unidos tendría que pasar por Groenlandia.
Trump explica que las defensas estadounidenses interceptarían allí de forma rutinaria drones, misiles u otras armas que ni siquiera se han inventado todavía.
Tras el anuncio, Nuuk refutó la afirmación de Trump de que “se está preparando para comenzar una explotación gigantesca de petróleo, gas y minerales” en el territorio ártico.
Si bien el viceministro de Minería de Groenlandia, Jørgen Hammeken-Holm, reconoció que “hay actividades de empresas estadounidenses”, declaró a CNN que “estamos muy lejos de una exploración ‘gigantesca’”. “Hay muchas exploraciones de menor envergadura en curso, pero podrían pasar años antes de que entren en funcionamiento”, añadió, haciéndose eco de investigadores que han señalado las dificultades y los enormes costos que implica la extracción de recursos en Groenlandia.
El mes pasado, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia llegaron a un acuerdo destinado a enfriar las tensiones surgidas tras las amenazas de Trump de anexionarse la isla, que goza de una ubicación estratégica.
Esta zona ártica y el corredor GIUK (Groenlandia, Islandia y el Reino Unido) es de suma importancia en la rivalidad geopolítica con Rusia. El cambio climático y el retroceso del hielo ártico abren nuevas rutas de navegación y facilitan el acceso a recursos naturales (minerales críticos y energía), intensificando la competencia entre Moscú, Pekín y los países occidentales.
El acuerdo, que según Trump otorgaba a Estados Unidos “control permanente” sobre la seguridad de Groenlandia, comienza reconociendo la soberanía de Dinamarca y el derecho de los groenlandeses a la autodeterminación.
El pacto introduce pequeñas modificaciones en un tratado de 1951 que autoriza a Whashington a desplegar tropas en Groenlandia como parte de la defensa de la OTAN. Aunque no menciona explícitamente el petróleo ni el gas, pero sí reconoce la “cooperación en materia de minerales” y la “cooperación para el desarrollo económico y la promoción empresarial”.
Asimismo, allana el camino para la instalación de nuevas bases estadounidenses y garantiza el acceso militar de Estados Unidos en caso de que Groenlandia se independice de Dinamarca.
Con infomación de CNN en Español