
Luego de la fuerte repercusión que tuvo el caso, la jueza Dolly Roxana Fernández, responsable del juicio contra el clan Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, se refirió a la condena dictada y destacó el profundo hartazgo social provocado por los vínculos entre los acusados y sectores de la política local.
La jueza describió el proceso judicial como “paradigmático” por su trascendencia nacional y la complejidad que implicó su preparación durante meses. La magistrada, explicó que la causa excedió el hecho criminal en sí debido al peso político de los acusados: “Eran figuras públicas; al momento del hecho, dos de ellos eran precandidatos a diputados y ocupaban roles de gran influencia”.

La integrante de la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, sostuvo además que “había un hartazgo social y esto fue la gota que rebalsó el vaso, ese momento en que uno dice ‘hasta acá’. La gente dijo basta”, remarcó.
Fernández señaló que la multitud que aguardó el veredicto y acompañó el juicio durante días refleja el sentir social en torno al caso. “Toda esta gente que hizo vigilia y esperó la sentencia entendió que acá había algo más. No se trataba solo de condenar un delito aberrante contra una mujer, sino de un mensaje más amplio”.
Las declaraciones de la jueza Dolly Roxana Fernández se dieron tras el veredicto del jurado popular, que declaró culpables a César Sena y a sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, cometido en junio de 2023.
El fallo unánime determinó que César Sena fue autor del delito de “homicidio agravado por el vínculo y por violencia de género”, mientras que sus padres actuaron como “partícipes primarios”, calificación que también implica prisión perpetua. La sentencia incluyó además condenas por encubrimiento para tres imputados vinculados al clan Sena y absolvió a una cuarta acusada, quien recuperó su libertad inmediatamente.