
Un avión de pasajeros con más de 200 personas a bordo se estrelló este jueves en la ciudad india de Ahmedabad, en el oeste del país.
El vuelo AI171 de Air India, un Boeing 787-8 Dreamliner, volaba desde Ahmedabad a Londres, en el Reino Unido. Debía aterrizar en el aeropuerto Gatwick a las 18:25 (hora de Londres).
A bordo del avión se encontraban 242 personas, de las que 230 eran pasajeros, dos pilotos y 10 miembros de la tripulación. Entre los pasajeros había 169 ciudadanos indios, 53 británicos, un canadiense y siete portugueses.
La nave se estrelló en la zona residencial de Meghani Nagar cinco minutos después de despegar. Desde la Policía señalaron que la aeronave cayó en una residencia de estudiantes de medicina.
Todas las personas que iban a bordo fallecieron, según datos preliminares de la Policía india.
De momento, se desconocen las causas del accidente.
FlightRadar señala que recibió la última señal del avión a las 13:38, hora local, (08:08 GMT), segundos después de su despegue. La aeronave se encontraba a una altitud de 190 metros.
Air India señaló que ahora están “verificando los detalles” y prometieron compartir “más actualizaciones lo antes posible”.
En videos de los primeros momentos tras el siniestro, se observa una densa columna de humo negro, mientras que se reporta que el avión llevaba una gran cantidad de combustible para el largo trayecto que debía realizar, lo que aumentó la intensidad de la explosión y el incendio subsiguiente.
Los servicios de emergencia se encuentran en el lugar y trascendieron en redes videos que muestran los esfuerzos de ciudadanos y defensa civil por rescatar sobrevivientes en la residencia donde se estrelló la aeronave.
Boeing, cuestionada
El accidente en India removió las sospechas que pesan sobre el gigante de la aviación estadounidense.
Múltiples denunciantes han planteado serias preocupaciones de seguridad sobre el 787 Dreamliner de Boeing, lo que ha dado lugar a investigaciones por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) sobre los procesos de producción y ensamblaje de ese modelo de avión.
Las acusaciones, que abarcan desde prácticas de fabricación inadecuadas hasta denuncias de represalias contra empleados, intensificaron el escrutinio sobre la cultura de seguridad y la supervisión operativa de Boeing.
Entre los denunciantes se encuentra Sam Salehpour, ingeniero de Boeing con 17 años de experiencia en la compañía, que alegó que algunas secciones del fuselaje del Dreamliner estaban mal sujetas, lo que podría comprometer la integridad estructural del avión y reducir su vida útil.
Según Salehpour, observó a los trabajadores “saltar como Tarzán” sobre las piezas del avión para forzar la alineación y expresó su preocupación por estas prácticas repetidamente durante tres años a partir de 2020. Afirma que sus advertencias fueron ignoradas y que se le ordenó “callarse”.
La FAA realizó una auditoría de seis semanas en las instalaciones de Boeing el año pasado en respuesta a las crecientes preocupaciones.
La auditoría reveló múltiples problemas en las prácticas de producción y citó deficiencias en la cultura de seguridad de la empresa, incluyendo una desconexión entre la gerencia y los empleados de primera línea, y un temor generalizado a represalias por informar sobre problemas de seguridad.
Boeing ha mantenido su plena confianza en la seguridad y durabilidad del 787 Dreamliner. No obstante, las denuncias de los denunciantes y las conclusiones de los organismos federales de supervisión siguen planteando dudas sobre las prácticas internas de seguridad y los controles de calidad de la empresa.