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“Teléfono rojo”: Estados Unidos y China abrirán un canal de comunicación bilateral ante los riesgos de la IA

Tras la cumbre entre Trump y Xi Jinping en Washington, ambos países anunciaron un “Diálogo sobre Superinteligencia” y un canal de comunicación bilateral para atender incidentes vinculados a la inteligencia artificial, en un gesto que recuerda al histórico teléfono rojo de la Guerra Fría.

“Teléfono rojo”:  Estados Unidos y China abrirán un canal de comunicación bilateral ante los riesgos de la IA

 

Estados Unidos y China anunciaron que establecerán un canal de comunicación bilateral para atender incidentes relacionados con la inteligencia artificial (IA), en el marco de una cumbre entre el presidente Donald Trump y su par chino, Xi Jinping, que se celebró el viernes en Washington. La medida busca reducir los riesgos de que esta tecnología derive en un uso malicioso o en decisiones militares tomadas de forma autónoma.

Según informó la Casa Blanca, ambos países habilitaron un “Diálogo Estados Unidos-China sobre Superinteligencia (SI)” para intercambiar opiniones sobre los riesgos y beneficios de la IA, y acordaron crear el mencionado canal de comunicación bilateral para incidentes. De acuerdo con Washington, los dos líderes acordaron adoptar el término “SI” (superinteligencia) en lugar de “IA” para referirse a esta tecnología. La próxima reunión entre ambas delegaciones está prevista para noviembre.

Durante el encuentro, Trump había señalado poco antes que prefería dejar la investigación en inteligencia artificial “exactamente donde está”, mientras que Xi adoptó un tono más cauteloso: abogó por que Estados Unidos y China mantengan “una relación sin conflicto ni confrontación” y remarcó la necesidad de mantener la tecnología bajo “control humano”.

El antecedente de la Guerra Fría

La idea de este mecanismo remite directamente al histórico “teléfono rojo” que Washington y Moscú establecieron tras la crisis de los misiles en Cuba, en 1962, para evitar que un malentendido derivara en un conflicto militar. Jean-Marc Rickli, director de Riesgos Globales y Emergentes del Centro de Política de Ginebra, explicó que en ambas potencias existe hoy “una toma de conciencia de que existe la posibilidad de incidentes y usos indebidos” de la IA que podrían perjudicar a los dos países.

El experto recordó, como ejemplo de los riesgos que se buscan prevenir, un episodio reciente en el que Estados Unidos estuvo a punto de abordar un buque chino a partir de información falsa generada con inteligencia artificial.

Prioridades distintas,  mismo temor de fondo

Desde 2023 existe un diálogo bilateral entre expertos y centros de investigación. aunque sin intervención directa de los gobiernos,  sobre los modelos de IA más avanzados de compañías como OpenAI, Anthropic, DeepSeek o Alibaba.

Ese intercambio ya había dejado en evidencia que las prioridades de Washington y Pekín no son las mismas: mientras China concentra su preocupación en la seguridad y en el combate a los “deepfakes”, Estados Unidos pone el foco en la pérdida de control y en la eventual “desalineación” de sistemas que actúen de manera autónoma, según explicó la investigadora Mathilde Viellet, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales.

Pese al anuncio, la consultora estadounidense Teneo advirtió que, por el momento, “ninguno de los dos Gobiernos está dispuesto a asumir compromisos vinculantes” sobre el desarrollo de la tecnología.

A eso se suma que las estrategias de ambos países siguen siendo distintas: Estados Unidos apuesta por modelos cerrados y de propiedad privada para preservar su ventaja comercial, mientras que China impulsa el código abierto para acelerar sus propios avances.

Para Rickli, un canal de este tipo tendría sentido especialmente ante una eventual crisis militar en la que sistemas de IA tomen decisiones demasiado rápidas o basadas en información errónea.

Viellet, en tanto, considera que el “teléfono rojo” también debería servir para reaccionar ante una pérdida de control de la tecnología o su uso por parte de actores maliciosos. En ese sentido, se recordó que, en septiembre, Anthropic había revelado casos de utilización de su modelo Claude de una manera que “podría servir para el desarrollo de armas biológicas”.

De todos modos, el investigador estadounidense Matt Sheehan matizó las expectativas: aun si se logra “cierta coordinación flexible” entre ambas potencias, sostuvo, “las medidas más importantes en materia de gobernanza y seguridad de la IA serán las que adopte cada país a nivel nacional”.