Fútbol americano

Super Bowl 2026: quién ganó y cómo fue el show de Bad Bunny en el halftime

La gran final del fútbol americano se jugó en Santa Clara y el equipo de Seattle se impuso por 29 a 13. Uno de los momentos más destacados del evento fue el show de medio tiempo de Bad Bunny. La presentación se convirtió en tema de debate, especialmente tras la crítica pública de Donald Trump.

La edición del Super Bowl LX se disputó este domingo 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, donde los Seahawks de Seattle derrotaron a los Patriots por 29 a 13 en una revancha histórica en la final de la NFL y se consagraron campeones.

Uno de los momentos más destacados del evento fue el show de medio tiempo de Bad Bunny.

“¡Qué rico es ser latino!“, fue lo primero que dijo el artista, de 31 años, al aparecer en escena.

Toda una declaración de lo que iba a mostrarle a los presentes y a los millones de espectadores por TV.

Ese fue el espíritu del show, que incluyó la participación de otras estrellas como Lady Gaga y Ricky Martin.

El show fue presentado como un videoclip en vivo, que mezcló imágenes en el césped con otras pregrabadas.

Comenzó en un sembradío montado en el campo de juego y buscó ilustrar costumbres de la cultura latinoamericana en su recorrido.

Con una pelota de fútbol americano, el cantante, vestido de blanco, cantó “Tití me preguntó”.

Cardi B y Karol G se incorporaron al show en “Yo perreo sola”.

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Jessica Alba, Pedro Pascal, Alix Earle y Young Miko también tuvieron su participación.

Luego de un casamiento, surgió ni más ni menos que Lady Gaga, quien interpretó “Die with a smile”, con un condimento bien latino en su melodía.

El artista se habló a sí mismo cuando era niño. “Nunca dejé de creer en mí”, pronunció.

Y surgió un Benito pequeño frente a una TV, al que le entregó el Grammy que acaba de ganar.

Ricky Martin cantó un retazo de “Lo que le pasó a Hawaii”, con fuerte contenido político.

“No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai”, soltó ante la ovación y la aparición de banderas de Puerto Rico.

“Lo único más poderoso que el odio es el amor”, remarcó el Conejo Malo.

“Dios bendiga a América”, lanzó, y nombró a todos los países del continente, en un mensaje de unión y contra la discriminación.

Concluyó con “Debí tirar más fotos”, un cierre masivo con todos los bailarines en escena y otro mensaje: “Seguimo’ aquí”.

Bad Bunny —nombre artístico de Benito Antonio Martínez Ocasio— regresó así al escenario del Super Bowl, luego de su primera participación en 2020 como invitado de Shakira y Jennifer Lopez.

En esta ocasión, el cantante fue confirmado como cabeza del show en septiembre de 2025, tras consolidar su impacto global con el álbum Debí Tirar Más Fotos y recibir tres premios Grammy, incluido Álbum del Año, por su trabajo dedicado a Puerto Rico.

La cita en Santa Clara no solo representa un desafío deportivo para los equipos finalistas, sino también un despliegue logístico y cultural.

Ser anfitrión del Super Bowl implica para la ciudad inversiones cercanas a los 100 millones de dólares en alojamiento, seguridad, producción y servicios asociados.

La elección de este enclave al sur de San Francisco, en el corazón de Silicon Valley, busca también capitalizar la proyección mediática y tecnológica del evento.

El show de medio tiempo del Super Bowl se ha consolidado como uno de los espacios más codiciados por artistas internacionales y una plataforma de alcance global.

Desde 2016, cuando Coldplay compartió escenario con Beyoncé y Bruno Mars en el propio Levi’s Stadium, el espectáculo ha contado con figuras como Lady Gaga (2017), Justin Timberlake (2018), Maroon 5 (2019), y el show latino de Shakira, Jennifer Lopez y Bad Bunny en 2020.

La presentación de Bad Bunny se convirtió en tema de debate, especialmente tras la crítica pública de Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos utilizó su cuenta en Truth Social para calificar el show como “uno de los peores” de la historia.

En su escrito, Trump manifestó su descontento con vehemencia: “El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una ofensa a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo”, sentenció el político, añadiendo una significativa capa de controversia al evento de magnitud global.