Naciones Unidas

Sexta votación fallida en la ONU, a las puertas de un escenario inédito desde 1945

Los tres candidatos más votados sufrieron dos vetos cada uno de los miembros permanentes. La disputa entre Estados Unidos y China paraliza la sucesión de Guterres, que deja el cargo el 31 de diciembre.

Sexta votación fallida en la ONU, a las puertas de un escenario inédito desde 1945

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a quedarse sin sucesor para António Guterres. En su sexta votación secreta, realizada este viernes, ninguno de los aspirantes logró superar los vetos de los miembros permanentes, y el organismo quedó a 76 días del final del mandato del actual secretario general, previsto para el 31 de diciembre.

Los más votados fueron la costarricense Rebeca Grynspan, la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, titular del Organismo Internacional de Energía Atómica. Grynspan reunió 9 votos a favor, 5 en contra y 2 vetos. Rodrigues-Birkett y Grossi sumaron 8 a favor, 6 en contra y 2 vetos cada uno. Los tres quedaron en un punto muerto: para ser elegido, un candidato necesita nueve votos y ningún veto.

Una votación con más información

La sesión tuvo una novedad. Hasta ahora, los rechazos de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido) se mezclaban con los de los diez no permanentes. Esta vez los permanentes votaron con boleta roja y los no permanentes con boleta blanca, lo que permitió medir con precisión los apoyos de las potencias: Grynspan y Rodrigues-Birkett tuvieron tres respaldos permanentes cada una, y Grossi dos.

Los vetos no son definitivos. Los candidatos bloqueados pueden volver a presentarse en rondas futuras, aunque el resultado funciona como una señal de las líneas rojas de cada potencia.

Los analistas leen el estancamiento como reflejo de la falta de entendimiento entre Donald Trump y Xi Jinping. La Casa Blanca respalda a Grossi, mientras que China y Rusia prefieren que una mujer suceda a Guterres. Esa postura coincide con el reclamo del Sur Global: el bloque BRICS recordó en su última cumbre, realizada en India, que nunca una mujer ocupó el cargo y que América Latina y África tuvieron muy poca representación.

Según las versiones diplomáticas, los votos de China y Rusia irían hacia Grynspan, cuya agenda multilateral es vista con buenos ojos en Pekín y Moscú. Estados Unidos, en tanto, coordina su estrategia con Francia y Reino Unido, y Pekín cuenta con la adhesión automática de Moscú.

Obstáculos para Grossi

La candidatura del argentino enfrenta una dificultad inesperada. Reino Unido, que se resiste a reconocer los derechos de la Argentina sobre las islas Malvinas, no quiere ver a Grossi, postulante respaldado por Buenos Aires, al frente de la ONU. Si Londres impone su veto, el candidato quedaría fuera de carrera aun con el apoyo de la administración Trump.

La postulación de Rodrigues-Birkett, apoyada por China y Rusia, también tiene un techo: sus elogios a Fidel Castro durante su paso por la cancillería de Guyana le garantizarían el rechazo de Washington.

¿Y si no hay acuerdo?

Con los tres favoritos sin margen para revertir los vetos, la negociación pasó a manos de Estados Unidos y China, enfrentados además en la carrera tecnológica, el control de minerales críticos y la disputa comercial. Solo un entendimiento entre Trump y Xi destrabaría un proceso de final abierto.

Si el 1° de enero de 2027 no hay un nombre, sería un escenario inédito desde la fundación de la ONU en 1945. La Carta no prevé una solución explícita, pero hay antecedentes. En 1946, la Asamblea General habilitó a un funcionario, Gladwyn Jebb, a ejercer interinamente hasta el nombramiento de Trygve Lie.

En 1950, la Asamblea prorrogó por su cuenta el mandato de Lie ante el bloqueo del Consejo. En 1961, tras la muerte de Dag Hammarskjöld, la organización fue conducida por sus subsecretarios generales durante 46 días hasta la designación de U Thant.

Desde 1998 existe además el cargo de vicesecretario general, que podría asumir las funciones. Una salida posible sería recomendar a una figura de consenso, o a un secretario interino por un plazo breve, pero eso también exige el acuerdo de los cinco permanentes.