
El incremento en el uso de dispositivos digitales genera una preocupación creciente en los consultorios oftalmológicos, donde la frase “no ve el pizarrón” se convirtió en una señal de alerta recurrente entre los padres que acuden a los consultorios
Especialistas advierten que la exposición excesiva a las pantallas no solo deriva en diagnósticos de miopía, ojo seco y pestañeo frecuente, sino que en casos extremos puede provocar estrabismos agudos que requieren intervención quirúrgica.
La gravedad de esta tendencia se refleja en las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, que estima que para el año 2050 la mitad de la población mundial será miope.
Ante este escenario, las recomendaciones médicas son estrictas: el contacto con dispositivos debe ser nulo hasta los 2 años de edad y limitarse a apenas una hora diaria hasta los 5 años.
Más allá de lo estrictamente clínico, este fenómeno representa desafíos para las relaciones familiares y la vida cotidiana, por lo que la clave para revertir el daño reside en fomentar el tiempo al aire libre y reducir drásticamente el uso del llamado “chupete electrónico”.
Los riesgos
Los oftalmólogos observan con preocupación cómo la exposición constante a la luz de tablets y celulares no solo fatiga la vista, sino que altera el desarrollo natural del ojo.
El diagnóstico de miopía se ha vuelto moneda corriente, pero el espectro de afecciones es más amplio: desde la sequedad ocular persistente y el aumento del ritmo de pestañeo hasta cuadros de estrabismo agudo.
Estos últimos representan la cara más grave de la problemática, ya que muchos niños terminan requiriendo intervenciones quirúrgicas tras meses de sufrir visión doble o desviaciones oculares que no ceden con el descanso.
“Hay una estrecha relación en el consultorio cuando vemos pacientes que están expuestos a dispositivos celulares o pantallas, por ejemplo, computadoras, donde la distancia de enfoque es cercana”, explicó a la publicación misionera El Territorio Nadia Flores (MP. 4969) oftalmóloga infantil y especialista en estrabismo de adultos y niños.
“Hay miopías que hasta se llaman falsas miopías, con respecto a que hay un espasmo de acomodación”, indicó. Esto ocurre porque el ojo realiza un esfuerzo constante para enfocar de cerca, lo que luego dificulta la visión lejana.
“Los celulares entrenan al ojo a ver de cerca y los niños no ven luego el pizarrón o ven borroso después de horas con el celular”, afirmó.
Cómo proteger la vista en casa y el aula
La prevención es la herramienta más eficaz para frenar el avance de la miopía y otras afecciones oculares derivadas del sedentarismo digital. Basándonos en los criterios de la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, hay una serie de acciones clave.
Gestión de los tiempos de pantalla
La medida más eficaz es establecer límites claros según la edad del niño. Es fundamental eliminar por completo el uso de celulares y tablets en menores de 2 años, ya que su sistema visual está en una etapa crítica de formación. Para niños de entre 2 y 5 años, el tiempo total frente a un dispositivo no debe superar los sesenta minutos diarios. Una estrategia útil es dividir ese tiempo en bloques cortos de quince minutos para evitar la fatiga por enfoque prolongado en visión cercana.
La regla de los espacios abiertos
Fomentar actividades al aire libre puede sonar cliché, pero es importante. La luz del sol ayuda a la liberación de dopamina en la retina, lo que previene que el globo ocular se alargue excesivamente. Se recomienda que los niños pasen al menos dos horas diarias en exteriores, donde el ojo puede ejercitar la visión de lejos, un estímulo que se pierde por completo cuando el horizonte está limitado por las paredes de una habitación.
Higiene visual y ergonomía
Cuando sea inevitable el uso de tecnología, debemos cuidar la forma en que se interactúa con ella. Es vital mantener una distancia mínima de 35 a 40 centímetros entre los ojos y la pantalla, evitando siempre el uso de dispositivos a oscuras, ya que el contraste excesivo agota la musculatura ocular. Asimismo, hay que fomentar el parpadeo consciente; cuando nos concentramos en una pantalla, parpadeamos hasta un 50% menos, lo que deriva enojo seco e irritación.
El rol de los adultos y la escuela
Es necesario erradicar el uso de la pantalla como un método de distracción pasiva o “chupete electrónico” durante las comidas o momentos de espera. En el ámbito escolar, si un niño manifiesta dificultades para leer el pizarrón, se frota los ojos con frecuencia o inclina la cabeza para enfocar, debe ser derivado a un control oftalmológico de inmediato.