
Rosario Central se despidió de la Copa Libertadores 2026 tras caer 1-0 ante Corinthians en el estadio Neo Química Arena de San Pablo, en un partido correspondiente a los octavos de final que dejó una eliminación dolorosa para el mundo canalla y que además terminó salpicado por graves incidentes en las tribunas, con nueve personas detenidas.
El equipo dirigido por Jorge Almirón llegaba a Brasil con la ilusión de meterse entre los ocho mejores del certamen continental más importante de Sudamérica, pero se topó con una noche adversa que terminó de la peor manera. El mundo Central estaba convencido, en general, de que el plantel conducido por Almirón podía pelear por la Copa Libertadores, motivo por el cual el golpe anímico tras la derrota resultó particularmente fuerte.
El equipo fue víctima de su propia medianía frente a un rival al que perfectamente podría haber eliminado, y cayó luego de cometer un error conceptual que le permitió a Corinthians ponerse en ventaja a partir de una jugada de pelota parada. A esa desatención se sumó una definición que pudo cambiar la historia: Copetti tuvo una chance clarísima para convertir, con un rebote extraño que le impidió marcar, y Central llegó a jugar más de media hora con un hombre de más sin poder sacarle provecho a la superioridad numérica.
El análisis de fondo, más allá del resultado puntual, apunta a una pregunta que empieza a circular fuerte en Rosario: por qué el equipo no fue competitivo en los partidos que necesitaba serlo, y si el plantel disponible alcanzaba para las expectativas generadas. La nota remarca que el problema no pasa únicamente por la ilusión del hincha, que siempre cree que su equipo puede más, sino que los propios dirigentes y protagonistas del club terminaron convencidos de que ese material era suficiente para ganar la Libertadores, un objetivo que, aun siendo legítimo, se terminó revelando desmedido frente a la realidad del certamen.
El técnico canalla no ocultó su fastidio tras el partido. Jorge Almirón habló de un momento difícil para todo el plantel y reconoció el dolor que provoca quedar afuera de la competencia continental en la instancia de octavos, cuando el objetivo trazado por la institución apuntaba mucho más alto. El entrenador evitó profundizar en un análisis técnico inmediato, entendiendo que el impacto emocional de la derrota todavía estaba demasiado fresco como para sacar conclusiones frías.
Di María, con dudas sobre su futuro
El capitán del equipo, Ángel Di María, fue una de las voces más resonantes tras la caída y dejó una frase que encendió las alarmas en Arroyito. El campeón del mundo con la Selección argentina se mostró visiblemente afectado por el resultado y admitió que evaluará si continuará jugando al fútbol de manera profesional.
“Es un momento duro porque mi sueño era otro, mis ganas eran otras, de poder continuar, pero es fútbol. Ahora va a tocar pensar y ver qué es lo que quiero seguir haciendo”, expresó el rosarino apenas terminado el encuentro. El delantero también se refirió al desarrollo de la serie ante el equipo paulista y lamentó la falta de contundencia de Central para cerrar la clasificación: reconoció que tuvieron ocasiones para convertir, que no fue el partido que el equipo pretendía jugar, que les costó mucho y que no lograron concretar, remarcando que en el partido de ida podrían haber sacado una diferencia mayor.
El caso de Di María tiene un condimento especial para la historia reciente del club. El delantero, de 38 años, había regresado a la institución que lo vio debutar en Primera División a mediados de 2025, luego de una extensa carrera en el fútbol europeo, y renovó su vínculo hasta mediados de 2027. Desde su vuelta, su rendimiento fue determinante: disputó 43 partidos, convirtió 14 goles, repartió siete asistencias y fue parte del plantel que se consagró campeón de la Liga 2025 tras terminar primero en la tabla anual del fútbol argentino. Por eso, cualquier duda sobre su continuidad golpea de lleno en las expectativas de una institución que había depositado en él buena parte de sus sueños coperos.
El propio entorno del club espera que, superado el impacto inicial, el capitán recupere las ganas de seguir compitiendo de cara a los próximos desafíos del semestre, entre ellos la Supercopa Internacional que Central deberá disputar frente a Estudiantes de La Plata.
Incidentes y detenidos en las tribunas
La eliminación deportiva no fue lo único que dejó secuelas esa noche en San Pablo. Al término del encuentro se desataron serios incidentes en las tribunas del estadio que terminaron con varias personas detenidas por las fuerzas de seguridad brasileñas.
De acuerdo con la información difundida por la Agencia Noticias Argentinas, la serie entre Rosario Central y Corinthians en Brasil finalizó con incidentes en las tribunas del estadio paulista, donde cinco ciudadanos argentinos y cuatro brasileños resultaron detenidos por las fuerzas de seguridad, lo que eleva a nueve el total de aprehendidos tras los disturbios.
Según pudo reconstruirse, el clima hostil se desató apenas terminado el partido que había confirmado la clasificación del equipo local a la siguiente ronda de la Copa Libertadores. Pese a que las autoridades brasileñas habían desplegado un operativo especial para mantener separadas a ambas parcialidades, la descongestión producida en un sector del estadio derivó en agresiones y cruces verbales que terminaron sobrepasando el cerco preventivo dispuesto por la Policía Militar de San Pablo.
El foco de la tensión se ubicó en el momento en que la parcialidad visitante se disponía a retirarse de las tribunas. Las provocaciones habrían comenzado cuando el público rosarino aguardaba las indicaciones para emprender la salida del estadio, y a medida que crecieron los roces con los hinchas locales, el personal policial debió intervenir de manera directa para poder disolver los enfrentamientos.
Tras el operativo, los nueve involucrados no quedaron libres de manera inmediata. Fueron trasladados sin demora a la dependencia del Juizado Especial Criminal (Jecrim), que funciona dentro de las propias instalaciones del estadio, quedando allí bajo la órbita de las autoridades judiciales brasileñas encargadas de determinar las responsabilidades de cada uno en los hechos.