
Desde el lunes, los usuarios del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se enfrentan a una nueva complicación: hasta un 30% menos de colectivos en circulación.
La decisión fue tomada por las empresas que operan líneas bajo jurisdicción nacional, aduciendo una fuerte suba de costos -especialmente del combustible- y sin una actualización en los ingresos del sistema.
El resultado redunda en menos unidades en la calle, más espera en las paradas y mayor incertidumbre para millones de pasajeros que dependen del colectivo para ir a trabajar o estudiar.
Desde las cámaras empresarias aseguran que el sistema ya no puede sostener el nivel de servicio actual.
“Debido al aumento intempestivo del gasoil y la falta de reconocimiento de ese costo, nos vemos obligados a reducir frecuencias”, señalaron en un comunicado conjunto. “Nos vamos a quedar sin combustible”, agregaron.
Las empresas advierten que la medida podría escalar si no hay una respuesta oficial en las próximas horas.Si no hay fondos, explicaron, peligran los pagos de salarios, podría haber más recortes, interrupciones o el sistema podría entrar en una situación de mayor tensión.