
El congresista José María Balcázar fue elegido como jefe del Congreso de Perú y accede automáticamente a la presidencia interina del país, luego de la destitución de José Jeri.
Balcázar, de 83 años y miembro del partido Perú Libre, asume la presidencia en un momento de profunda inestabilidad política y desconfianza pública. Desempeñará el cargo de forma interina hasta que el candidato ganador de las elecciones generales del 12 de abril y una probable segunda vuelta prevista para junio asuma el cargo el 28 de julio.
El Congreso peruano votó el martes a favor de destituir al presidente interino Jerí tras solo cuatro meses en el cargo, a raíz de un escándalo por reuniones no reveladas con un empresario chino. Balcázar fue uno de los legisladores que apoyó su destitución.
Balcázar, abogado y exjuez, fue objeto de críticas por sus comentarios durante un debate sobre la legislación que prohíbe el matrimonio infantil en 2023, en el que afirmó que las relaciones sexuales entre menores eran habituales, citando ejemplos que involucraban a estudiantes y profesores.

Los comentarios provocaron una rápida condena por parte de organizaciones de derechos humanos y autoridades gubernamentales.
Nacido en Nanchoc, en la región norteña de Cajamarca, Balcázar es doctor en Derecho y Ciencias Políticas. Trabajó durante décadas como profesor universitario y fue juez de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, ocupando posteriormente un cargo provisional en la Corte Suprema de Perú.
Elegido para el Congreso en 2021 en representación de Lambayeque, Balcázar dirigió la comisión especial encargada de seleccionar a los magistrados del Tribunal Constitucional y ocupó cargos de responsabilidad en comisiones relacionadas con la justicia y la educación.
Balcázar está siendo investigado por la fiscalía por presunto tráfico de influencias y fue expulsado definitivamente del Colegio de Abogados de Lambayeque en 2024 por presunta malversación de fondos. Sin embargo, negó las acusaciones.
Como presidente interino, Balcázar se enfrenta a un mandato limitado pero crítico: mantener la estabilidad política, supervisar unas elecciones marcadas por la gran indecisión y fragmentación de los votantes y gestionar un traspaso pacífico del poder en julio.
Mientras Perú se prepara para otra transición, la breve gestión de Balcázar pondrá a prueba si el sistema político del país puede evitar hundirse aún más en la crisis.