
Luigi Mangione, el joven de 28 años acusado de matar a tiros al director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, cambió el rumbo de su propio proceso judicial este viernes.
Ante una jueza federal en Manhattan, admitió por primera vez de forma directa lo que había ocurrido la mañana del 4 de diciembre de 2024: disparó contra Thompson en plena calle y el ejecutivo murió. Con esa declaración de culpabilidad, Mangione resolvió uno de los dos frentes penales que enfrentaba, pero dejó abierta una batalla legal que podría definir el resto de su vida.
En una audiencia convocada con urgencia, Mangione se declaró culpable de los cargos federales de acoso que se le imputaban. Con voz neutra y pocas palabras, admitió ante la jueza de distrito Margaret M. Garnett que persiguió al directivo hasta una conferencia para inversores y le disparó por la espalda.
Según su relato ante el tribunal, incluso recurrió a un engaño para infiltrarse en el evento: se presentó ante la aseguradora como si fuera inversor de una firma valuada en miles de millones de dólares para obtener información sobre la agenda de Thompson.
Cuando la jueza le preguntó si comprendía que podía pasar el resto de su vida en prisión, Mangione respondió con un simple “sí”. Su sentencia federal está fijada para el 18 de diciembre de 2026.
La abogada defensora Karen Friedman Agnifilo explicó a las puertas del tribunal que su cliente “ha asumido toda la responsabilidad por la muerte de Brian Thompson”. Ante los periodistas, agregó que Mangione admitió también haber sabido, en el momento del ataque, que lo que hacía era ilegal.
Un giro que no cierra el caso
La declaración de culpabilidad resolvió la causa federal, pero Mangione todavía enfrenta un proceso separado en el estado de Nueva York, donde se lo acusa de homicidio intencional en segundo grado y posesión ilegal de armas. Ese juicio estatal estaba programado para el próximo mes y ahora su futuro es incierto: inmediatamente después de la audiencia federal, el equipo de defensa presentó ante el juez estatal Gregory Carro una moción para desestimar los cargos, alegando que un segundo proceso por los mismos hechos constituiría un doble enjuiciamiento.
“Fue un único suceso trágico, sin embargo, está siendo procesado dos veces por la misma conducta”, declaró Friedman Agnifilo a la prensa. “La ley de Nueva York no permite que una persona sea procesada y castigada dos veces por el mismo delito”, insistió, apoyándose en una legislación estatal que, a diferencia de la Constitución federal, prohíbe explícitamente dos procesamientos basados en el mismo acto o transacción delictiva.
No es la primera vez que Mangione plantea este argumento: en febrero ya se había quejado ante una jueza de tener que afrontar dos juicios por el mismo hecho, calificándolo de “doble enjuiciamiento según cualquier definición de sentido común”.
La disputa legal
El desenlace de la disputa jurisdiccional no está garantizado, pero varios especialistas consultados por medios estadounidenses consideran que la defensa tiene un argumento sólido. Anthony Capozzolo, exfiscal tanto de la Fiscalía del Distrito de Manhattan como del Distrito Este de Nueva York en el ámbito federal, sostuvo que es “muy probable” que el caso estatal termine archivado como consecuencia de la declaración de culpabilidad federal.
Otras voces son más cautas. La abogada penalista neoyorquina Stacy Schneider consideró que la defensa tiene una “buena posibilidad” de lograr la desestimación, aunque advirtió que no se trata de “una victoria segura”. Según explicó, la ley de doble incriminación de Nueva York es particularmente amplia, ya que impide procesar a una persona no solo por el mismo acto, sino por el mismo acto o transacción delictiva, incluso si se trata de delitos formalmente distintos. Al mismo tiempo, anticipó que la fiscalía estatal probablemente argumentará que el acoso fue apenas “un preludio del asesinato” y que los actos que cubren los cargos federales “no son lo mismo que apretar el gatillo”.
De hecho, los fiscales estatales ya se opusieron por escrito, el mes pasado, a que una eventual admisión de culpabilidad en el caso federal pudiera anular automáticamente el proceso en Nueva York. En su moción, la defensa de Mangione fue más allá y acusó a los fiscales federales y estatales de haber coordinado ambos casos para maximizar el efecto punitivo conjunto, en perjuicio del acusado.
Las pruebas
El material probatorio en manos de la fiscalía es contundente. Entre los objetos hallados en la mochila de Mangione al momento de su detención , cinco días después del ataque, había una pistola fabricada con una impresora 3D que, según los investigadores, coincide con el arma utilizada para matar a Thompson, y una libreta en la que, de acuerdo con las autoridades, describía su intención de matar a un directivo del sector asegurador.
La jueza Garnett ya había asestado varios golpes a la defensa antes de esta audiencia, entre ellos una resolución de enero que autorizó a la fiscalía a usar como prueba los objetos requisados en esa mochila.
Otro elemento que marcó el caso desde el inicio fue la inscripción hallada en la munición utilizada en el ataque: las palabras “delay, deny, depose” (demorar, denegar, deponer), una frase asociada a las estrategias que usan las aseguradoras para evitar pagar reclamaciones. Ese detalle, sumado a revelaciones sobre escritos privados de Mangione en los que criticaba la codicia de las aseguradoras de salud, convirtió el caso en un catalizador del debate público sobre el sistema sanitario estadounidense y transformó al propio acusado en una figura de referencia para parte de sus simpatizantes.
Ante el tribunal, Mangione dijo que persiguió a Thompson “tras años de soportar un dolor intenso por una fractura de espalda” y de lidiar con las trabas del sistema de seguros médicos, pese a que, según la policía y la propia aseguradora, nunca fue cliente de UnitedHealthcare.
Thompson, de 50 años, dirigía una de las mayores aseguradoras de salud de Estados Unidos, aunque era poco conocido fuera del sector. Contador de formación, trabajó durante dos décadas en UnitedHealth Group antes de asumir en 2021 la dirección ejecutiva de su división de seguros, UnitedHealthcare. Estaba casado y tenía dos hijos, que cursaban la secundaria cuando su padre fue asesinado. En un comunicado, su familia calificó la declaración de culpabilidad como “un paso importante hacia la justicia” y recordó que los procesos en los tribunales estatales de Nueva York y de Pensilvania siguen pendientes.
Lo que viene
El calendario judicial de Mangione queda ahora dividido en varios frentes. En el plano federal, resta la sentencia de diciembre, donde tendrá una nueva oportunidad de dirigirse al tribunal antes de conocer su condena, que podría significar cadena perpetua. A comienzos de este año, una jueza federal ya había descartado los cargos adicionales que habrían expuesto a Mangione a la pena de muerte.
En el plano estatal, la decisión sobre si el juicio por asesinato en Nueva York sigue adelante o se archiva por doble enjuiciamiento quedará en manos del juez Gregory Carro, en un fallo que podría llegar en las próximas semanas y que determinará si Mangione debe enfrentar un segundo proceso por el mismo crimen. A eso se suma un tercer expediente, en Pensilvania, vinculado a su detención, que hasta ahora ha quedado en un segundo plano frente al avance de los casos federal y neoyorquino.