Naciones Unidas

ONU: el argentino Rafael Grossi y la chilena Michelle Bachelet van por la secretaría general

Por primera vez en la historia, el Cono Sur posiciona a dos figuras de peso mundial para liderar el organismo internacional. En un contexto de crisis de legitimidad y conflictos globales estancados, la región busca recuperar el protagonismo en la sucesión de António Guterres.

ONU: el argentino Rafael Grossi y la chilena Michelle Bachelet van por la secretaría general

Por primera vez en la historia, el Cono Sur posiciona a dos figuras de peso mundial para liderar el organismo internacional. En un contexto de crisis de legitimidad y conflictos globales estancados, la región busca recuperar el protagonismo en la sucesión de António Guterres.

La carrera por la sucesión de António Guterres en la Secretaría General de las Naciones Unidas ha comenzado a tomar una fisonomía marcadamente latinoamericana.

Con el periodo del actual secretario acercándose a su fin, dos nombres dominan la escena diplomática: el argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y la expresidenta chilena Michelle Bachelet.

Ambos candidatos representan visiones distintas pero complementarias para una organización que atraviesa uno de sus momentos más críticos desde su fundación en 1945.

Grossi: pragmatismo y “acción en el terreno”

Desde su rol en el OIEA, Rafael Grossi cultivó un perfil de “diplomacia de alto riesgo”, interviniendo directamente en zonas de conflicto como la central nuclear de Zaporiyia en Ucrania o las tensas negociaciones con Irán.

En sus declaraciones más recientes, el diplomático argentino aseguró que la ONU necesita un papel más activo y pragmático.

Para Grossi, el organismo no puede limitarse a ser un foro de discursos mientras los conflictos internacionales se agravan. Su propuesta se centra en una ONU capaz de ofrecer soluciones técnicas y políticas concretas, alejándose de la burocracia paralizante para adoptar una postura de mediación real y presencial en los focos de tensión global.

Bachelet: la esperanza de una conducción femenina

Por su parte, Michelle Bachelet, quien ya cuenta con una vasta trayectoria en el sistema tras liderar ONU Mujeres y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, apuesta a la representatividad. Según la exmandataria chilena, “una mujer al frente de la ONU daría esperanza” a millones de personas, rompiendo finalmente el techo de cristal de un organismo que nunca ha sido dirigido por una mujer en sus ocho décadas de existencia.

Su candidatura se apoya en una agenda de derechos humanos, igualdad de género y la reconstrucción del multilateralismo desde una base más humana y empática, buscando sanar las divisiones internas que hoy mantienen bloqueado al Consejo de Seguridad.

América Latina pide pista

La irrupción de Grossi y Bachelet no es casual. América Latina reclama su turno bajo el principio de rotación regional. Históricamente, la región solo ha ocupado el cargo en una ocasión (con el peruano Javier Pérez de Cuéllar entre 1982 y 1991).

Analistas internacionales coinciden en que la ONU está siendo severamente cuestionada por su incapacidad de frenar las guerras actuales, entre otras críticas de funcionamiento. En este escenario, un liderazgo latinoamericano podría ofrecer una perspectiva de “zona de paz” y una capacidad de diálogo que las potencias tradicionales han perdido.

¿Cómo se elige al Secretario General?

De acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, el proceso es el siguiente:
1. El candidato es recomendado por el Consejo de Seguridad (donde los cinco miembros permanentes tienen poder de veto).
2. Una vez seleccionado, debe ser ratificado por la Asamblea General.
3. El mandato dura cinco años, con posibilidad de una reelección.

Hoy, las misiones ante la ONU comienzan las rondas de consultas informales. Lo que parece seguro es que, tras décadas de hegemonía de otras regiones, el español volverá a sonar con fuerza en los pasillos del piso 38 de la sede en Nueva York.