
El estado de Texas, en el sur de Estados Unidos, envió desde abril a unos 10.000 inmigrantes indocumentados a ciudades santuario como la capital Washington, Nueva York y Chicago, informó su gobernador republicano, Greg Abbott.
El gobernador, muy cuestionado por su agresiva postura antiaborto y antiinmigración, aseguró que la salida hacia el este del país de estos migrantes que cruzaron ilegalmente desde México brindó un alivio muy necesario a las comunidades abrumadas en la frontera sur de Estados Unidos.
En agosto. Texas deportó a cientos de migrantes a Nueva York en medio de una tensa disputa política.
Centenares de migrantes son detenidos diariamente a lo largo de la frontera sur y suroeste de Estados Unidos, que abarca cuatro estados, Texas, Nuevo México, Arizona y California.
La medida tiene un objetivo claro: poner de relieve el récord de cruces en la frontera entre Estados Unidos y México y la presión que, según los gobernantes republicanos de estos estados, ejerce cuidarlos sobre los recursos locales, estatales y federales en la frontera sur.
“La vicepresidenta Harris afirma que nuestra frontera es ‘segura’ y niega la crisis”, tuiteó al respecto el gobernador Greg Abbott, principal impulsor del envío de migrantes hacia el noreste del país. “Estamos enviando migrantes a su patio trasero para pedirle a la administración Biden que haga su trabajo y haga que la frontera sea segura”, tuiteó Abbot.
La semana pasada se sumó un nuevo actor a la disputa: el gobernador republicano Ron DeSantis, visto como algunos como un posible contendiente para las elecciones presidenciales de 2024.
Florida envió dos aviones que transportaban inmigrantes a Martha’s Vineyard en Massachusetts como parte de su “programa de reubicación” de inmigrantes.
En el medio de la disputa, están miles de familias mirgrantes que hicieron, algunas en condiciones inhumanas, largas travesías hasta la frontera estadounidense.
Por lo general, una vez que las autoridades federales procesan a los inmigrantes que llegan a territorio estadounidense pidiendo asilo los liberan de la custodia y tienen permiso para moverse por el país mientras avanzan los procesos judiciales para determinar si pueden o no quedarse en Estados Unidos.
La liberación suele suceder en Texas y otros estados fronterizos. La estrategia de Texas para evitarlo es cruel.
En declaraciones al LA Times. Aexander Barrios, un inmigrabte venezolano, relató que personas fingiendo ser trabajadores de ONGs le mintieron para subirlo a uno de los colectivos de Abbot.
“Ellos me dijeron ‘los que no tengan dinero, hay un bus gratuito, que lo presta el gobierno, que va a destino Washington DC. Los que no tienen dinero pueden abordar el bus. Se les dará comida, se les dará agua’”, dijo Barrios. “Me pareció factible”.
El venezolano dijo que no se sintió presionado para subirse, pero le dijeron que corría el riesgo de ser deportado si se quedaba en Texas.
“Ahí mismo nos dijeron ‘aquí no se puede quedar nadie porque aquí, el que se quede, llamamos a la patrulla para que la patrulla lo recoja’”, explicó.
El viaje en autobús duró tres días, en los que les dieron agua y comida como pan y lentejas. En Washington, se sentó en el suelo de una estación de tren, apenas durmiendo, todavía temeroso de ser detenido por agentes de inmigración, dijo.
Qué son la “ciudades santuario”
Las ciudades santuario buscan proteger a los inmigrantes indocumentados de deportaciones o arrestos.
Hay cientos de zonas en el país que funcionan de este modo, y algunas de la ciudades declaradas “santuario” son Miami, Los Ángeles, Seattle, San Diego, Austin, Boston, Houston, Chicago, San Francisco y Denver.
La mayoría de ellas están bajo gobiernos demócratas. Y son las que están recibiendo el grueso de los colectivos que salen de la frontera, con la excepción de Washintong, el “patio trasero” del poder ejecutivo, de acuerdo a Abbot.
La alcaldesa demócrata de Washington, Muriel Bowser, declaró hace unas semanas la emergencia pública en la capital debido a la llegada de miles de inmigrantes indocumentados en colectivos desde Texas y Arizona.
Y criticó a Abbott por estar creando una “crisis humanitaria”.
En las ciudades, los gobiernos, organizaciones sin fines de lucro y voluntarios han aunado esfuerzos para recibir a los inmigrantes. Pero lo cierto es que no siempre parecen contar con los recursos necesarios para atenderlos.
Por ejemplo, la mayoría de los inmigrantes que llegan a Nueva York acaban en el saturado sistema de refugios para personas sin hogar de la ciudad, que albergaba a más de 50.000 personas para principios de septiembre. Nueva York está utilizando 17 hoteles como refugios de emergencia.
En tanto y a sólo un mes de las elecciones de medio término, una reciente encuesta de Reuters/Ipsos mostró que los votantes estadounidenses prefieren a los republicanos en lugar de a los demócratas para abordar las cuestiones de inmigración.