
La imagen que recorre el mundo es aquella con las lágrimas del astro rosarino, Lionel Messi, quien se quedó a las puertas de conseguir su segunda estrella (la cuarta para la Argentina) en la tercera final de Copa del Mundo que disputó.
El capitán de la Selección terminó el Mundial, a los 39 años, con 8 goles (dos menos que Kylian Mbappé) y 4 asistencias, y quedó en segundo lugar en la tabla histórica de goleadores de esta competencia con 21, uno por detrás del francés Kylian Mbappé.
Pese a la derrota, los hinchas argentinos presentes ovacionaron al capitán y provocaron la emoción del rosarino.
Por otro lado, Rodrigo De Paul también estuvo afectado luego de la caída e incluso se lo vio pidiendo disculpas hacia la tribuna por no haber podido conseguir el bicampeonato y llevar nuevamente la copa al país.
Una vez finalizado el encuentro y mientras los jugadores españoles se dirigían al escenario para recibir la medalla y el posterior trofeo, el plantel albiceleste se quedó con la mirada puesta en los hinchas presentes.
Los simpatizantes, lejos del enojo, decidieron mostrar reconocimiento a los futbolistas por alcanzar su segunda final de manera consecutiva, a pesar de no haber podido quedarse con el título.