
Un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reflejó un crecimiento del 5,6% en la cantidad de viajeros en comparación con el mismo período del año pasado, consolidando a esta fecha como uno de los momentos más importantes para la actividad turística a nivel nacional.
Sin embargo, el mayor movimiento no se tradujo en un incremento proporcional del gasto. El impacto económico total fue significativo, aunque en términos reales registró una caída frente a 2025, lo que evidencia un cambio en el comportamiento de los turistas.
En ese sentido, se observó una tendencia hacia escapadas más cortas y destinos cercanos, con una estadía promedio más baja y un consumo más moderado. Los viajeros priorizaron cuidar el presupuesto, optando por alternativas más económicas en alojamiento, gastronomía y actividades recreativas.
De esta manera, la Semana Santa 2026 dejó un balance positivo en cuanto a la circulación de turistas.
Los destinos
Entre los destinos más concurridos del fin de semana se destacaron los grandes polos turísticos tradicionales como Bariloche, Puerto Iguazú, Salta, Mendoza, Mar del Plata, la Ciudad de Buenos Aires y Villa Elisa (Entre Ríos), junto con un fuerte movimiento en el norte argentino, especialmente en Jujuy, Tucumán y Salta, donde la agenda religiosa y cultural fue uno de los principales atractivos.
También sobresalieron destinos de naturaleza como Misiones, con alta demanda en las Cataratas del Iguazú; la cordillera neuquina, con Junín de los Andes y San Martín de los Andes; propuestas integrales como Río Negro, que combinó mar, valle y montaña; y Tandil en la provincia de Buenos Aires. A esto se sumaron opciones emergentes como Catamarca o La Rioja, y localidades del interior que captaron turismo interno con experiencias más tranquilas y accesibles.
A nivel general, la Semana Santa 2026 mostró una diversificación de la oferta turística en todo el país, con más actividades distribuidas territorialmente y una fuerte articulación entre lo público y lo privado. Las provincias apostaron a combinar tradición, cultura, gastronomía y naturaleza, ampliando las opciones más allá de los destinos clásicos. En lo que va del año pasaron tres fines de semanas largo, en los que viajaron 6.874.256 turistas y gastaron $ 2.047.075 millones.