
En su cuarta declaración en el marco del juicio por la muerte de Diego Maradona, el neurocirujano Leopoldo Luque dijo que no iba a responder preguntas y comenzó su alocución con algunas aclaraciones.
“En la internación en Olivos, empezaron a surgir opciones de internación. El martes quedó claro, con la declaración de Gianinna, que el paciente estaba lúcido tras el alta. Estaba orientado en tiempo y espacio”, sostuvo.
En ese sentido, continuó: “El paciente nunca aceptó una internación en una clínica psiquiátrica, ni siquiera aceptaba la salida número dos, que era la domiciliaria. En este caso se intentó ayudarlo, persuadirlo para ver si podía tener la internación domiciliaria”.
En otro pasaje, Luque aseguró que “Maradona no era fácil de lidiar y sus familiares tampoco. Pido disculpas por los comentarios peyorativos, pero descarto que haya habido una manipulación en beneficio para una persona que no sea Diego Maradona”.
Y puntualizó: “Había mucho conflicto familiar. Dalma y Gianinna no querían que entrara Verónica Ojeda a la clínica”.
“Dalma fue la que pidió que no le pongamos tantos médicos”, agregó.
“El dolor de Gianinna me llega muchísimo, a pesar del odio que tiene hacia mí, me duele. Pero del otro lado de la historia tierna y buena que cuenta, tengo un mensaje de Verónica Ojeda que dice que Diego confundía a su nieto, que desvariaba. Convivíamos con esta realidad, un día estaba bien y otro día estaba mal. Me dijo que tenía miedo de que Gianinna, Dalma o Claudia le hayan dado algo para que esté así, me dijo que esperaba que fuera un pensamiento de ella, pero me aseguró que estas mujeres eran capaces de cualquier cosa”, afirmó Luque.
Más temprano brindaron testimonio los dos primeros policías que vieron el cuerpo del “Diez” y Juan Carlos Pinto, el médico que constató la muerte de Maradona.