
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sancionó la ley que crea la Universidad Federal Indígena (Unind), una institución pionera que marca un hito en la educación superior y en la inclusión de las comunidades originarias del país, y que tendrá su sede en Brasilia.
Durante el acto, Lula calificó la jornada como un «día gratificante» y aseguró que el país “no podía continuar viviendo con la segregación de los pueblos indígenas”.
Para ejemplificar, el líder progresista aclaró que un joven que estudia en una universidad federal cuesta 20.000 reales por año, mientras que un preso de un centro de detención de máxima seguridad cuesta 40.000 reales al mes.
“Es más barato que gastemos un poco e invirtamos en educación que pensar que cuesta mucho y no hacer nada”, afirmó el gobernante, quien advirtió que “lo barato sale caro” porque no se sabe “el destino que le espera a ese joven” si se le priva de oportunidades.
La nueva ley, cuyo texto fue aprobado por el Congreso a inicios de mayo, contempla la apertura de campus en otras ciudades, sobre todo de la Amazonía, donde habita la mayor parte de los pueblos originarios del país. Según el Gobierno, la inauguración de la sede de Brasilia está prevista para el próximo mes.
De acuerdo al texto aprobado en el Parlamento, está previsto que comience a funcionar de forma plena el próximo año y los cargos de rector y vicerrector serán obligatoriamente ocupados por docentes indígenas.