Salud

Linfoma: la importancia de un diagnóstico oportuno y un acompañamiento integral

Especialistas buscan poner el foco en la importancia de la detección temprana y la atención de su impacto emocional.

Linfoma: la importancia de un diagnóstico oportuno y un acompañamiento integral

El linfoma es un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático y se origina en los linfocitos, células fundamentales para la defensa del organismo y existen dos grandes grupos: el linfoma de Hodgkin y los linfomas no Hodgkin, que comprenden distintos subtipos y requieren abordajes específicos.

A nivel mundial, se registran entre 20 y 25 casos nuevos cada 100.000 habitantes por año y, entre los síntomas más frecuentes, se encuentran el crecimiento generalmente indoloro de ganglios en cuello, axilas o ingles, cansancio, aumento de la temperatura, pérdida de peso, sudores nocturnos, picazón persistente, tos y falta de aire. La presencia de estos síntomas no implica necesariamente la existencia de un linfoma, pero si persisten es importante realizar una consulta médica.

Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Linfoma, una fecha que busca generar mayor conocimiento sobre una enfermedad que afecta a más de un millón de personas en el mundo.

Afirman que los nuevos avances terapéuticos están transformando el  tratamiento de los linfomas

En 2026, bajo el lema “Ningún paciente viaja solo”, la campaña pone el foco en la importancia del acompañamiento desde los primeros síntomas y el diagnóstico hasta el tratamiento, la remisión y la vida después de la enfermedad.

La falta de información puede contribuir a demorar la consulta. Según datos de Lymphoma Coalition, el 75% de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73% desconocía la enfermedad.

Además, el 58% de los pacientes tardó seis meses en consultar después de la aparición del primer síntoma, mientras que el 62% recibió inicialmente un diagnóstico erróneo. En los casos de linfoma de Hodgkin diagnosticados de forma temprana, la probabilidad de cura alcanza el 90%, de acuerdo con datos difundidos por la organización.

En tanto, atravesar un linfoma no implica solamente un proceso médico. El diagnóstico de una enfermedad oncológica puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana. Según la Encuesta Global de Pacientes de linfoma y leucemia linfocítica crónica, el 82% de los pacientes experimentó efectos emocionales y psicológicos durante los últimos 12 meses a causa de la enfermedad.

El impacto emocional puede continuar incluso después de finalizar el tratamiento. La remisión puede traer alivio y alegría, pero también miedo a una recaída. Los controles, la espera de resultados o la aparición de nuevos síntomas pueden reactivar la incertidumbre, una experiencia que suele describirse como el “síndrome de la Espada de Damocles”.

En este contexto, la psicooncología puede brindar herramientas para reconocer y expresar las emociones, trabajar sobre los miedos y acompañar los procesos de adaptación. También puede ofrecer un espacio para familiares y allegados, que muchas veces atraviesan sus propias preocupaciones y necesitan acompañamiento.