
Luego de 18 años de trayectoria, Canticuénticos logró construir un repertorio que ya forma parte de la cultura popular contemporánea de las infancias en la región. Y en estas vacaciones de invierno, miles de chicos y chicas cantarán temas como “La cumbia del monstruo de la laguna”, “El pulpo cocinero”, “Acá Tá”, “El mamboretá” y “Quiero para mí”, entre muchos otros porque del 23 de julio al 2 de agosto, el grupo se presentará en el Teatro El Nacional Sancor Seguros (Av. Corrientes 960), con funciones de jueves a domingo a las 14 h.
En paralelo, llevará su espectáculo a San Isidro (Teatro Don Bosco, el 21/07), Banfield (Teatro Maipú, el 22/07), La Plata (Teatro Municipal Coliseo Podestá, el 28/07) e Ituzaingó (Teatro Gran Ituzaingó, el 29/07).
A días de que comiencen las funciones, conversamos con Ruth Hillar, cantautora, multiinstrumentista y alma mater del grupo y le pedimos que nos contara cómo habían surgido dos canciones clásicas del grupo.
“Noni Noni”
Ruth nos contó que cuando estaban preparando el tercer disco, se le ocurrió que quería compartir de alguna manera su experiencia de mamá, acompañando a sus tres hijas a la hora de dormir. “Había sido tan intensa y tan bella que quería volverla canción. Se me ocurrió que, además de la voz del adulto (mamá o papá), también estuviera la voz de quien recibe los mimos. La canción quiere celebrar y promover esa complicidad en la ternura y lo verdaderamente emocionante es que cumple con su misión. Mucha gente nos escribió agradeciendo, porque después de haber escuchado “Noni noni” había vuelto a abrazar a sus hijas o hijos y estar presente, de una manera amorosa, al momento de irse a dormir”.
“La Rana Rosita”
A dos de sus hijas, nos contó Ruth, les costaba mucho aprender a decir la erre. En los dos casos, la fonoaudióloga les enseñó el clásico “Erre con erre, guitarra, erre con erre, barril…” y ella se quedó pensando que era una buena idea escribir una canción para practicar ese fonema, que a veces cuesta tanto. Pensó que iba a ser una canción situada en el paisaje del Litoral, sobre un ritmo litoraleño también y así empecé a escribir una chamarrita repleta de erres. Esta canción fue incorporada en varios libros de lectura para escuelas primarias y se trabaja en espacios terapéuticos. No llegó a tiempo para acompañar a sus hijas en la práctica de la erre, pero sí a muchísimas nenas y nenes de muuuchos lugares.
Ruth, ¿Qué es lo más lindo de cantar para chicos/as?
Cantar para chicos y chicas es dirigirse a un público con una enorme capacidad de asombro, con ganas de descubrir siempre cosas nuevas y entrar en un juego de fantasía. Así, durante unos minutos nos convertimos en un mamboretá que busca la ayuda de los otros animales porque las hormigas tiran fuerte de su patita. O nos crecen tentáculos y nos sentimos un pulpo cocinero que prepara sus recetas en el fondo del mar, mientras bailamos al ritmo del cuarteto. ¡La energía que recibimos del público chiquito es inmensa! Algo lindísimo de ver es que los adultos también pueden disfrutar y volver a ese territorio por un rato, compartiendo en familia estos momentos tan intensos y significativos.
¿Cómo surgió la idea de armar el grupo? ¿Qué cambios sienten que tuvieron en estos 18 años?
Cuando empezamos en el año 2007 con este proyecto, la idea era componer canciones nuevas para las infancias, hacer un aporte al cancionero latinoamericano para nenas y nenes, trabajando sobre ritmos de Argentina y otros países de Latinoamérica. Veíamos que, en ese momento, el público infantil estaba bastante descuidado y queríamos generar un repertorio respetuoso, creativo, de calidad. Fueron años de búsquedas y todavía seguimos buscando. ¿Hay alguna frontera entre la música para las infancias y para el público adulto? ¿Hasta dónde se puede complejizar un arreglo? ¿Cuántas temáticas que no encontramos en las canciones infantiles tradicionales pueden acompañar a través de una canción a alguien que está creciendo? En este momento estamos grabando nuestro séptimo disco de canciones originales, además de un disco de dúos en colaboración con artistas para adultos, y la búsqueda sigue. Es un desafío hermoso entender que estamos andando un camino que nadie nos trazó. Como grupo independiente que somos, tenemos la libertad y la gran responsabilidad de ir dibujando, canción a canción, el rumbo canticuéntico.
¿Qué expectativas tienen para las vacaciones de invierno?
La temporada de vacaciones de invierno siempre es algo que vivimos con mucha intensidad. Es la posibilidad de encontrarnos con una gran cantidad de público, tantos conciertos, tanta gente, los saludos y abrazos después de cada función. Y algo que es hermoso es que los adultos tienen una predisposición especial para estar más disponibles para sus hijis, nietis, sobris… Se ve mucha complicidad y disfrute del tiempo compartido en las familias y para los Canti, eso es un regalo enorme.