
La vacuna ARVAC fue desarrollada íntegramente en Argentina por la empresa Cassará en el marco de la pandemia y lucha contra el COVID-19. La iniciativa fue posible por la asociación público-privada que implicó a más de 500 profesionales pertenecientes al CONICET, a la UNSAM y a la Fundación Pablo Cassará.
El objetivo de esta alianza fue reducir la dependencia de insumos médicos críticos proveniente de otros países. ARVAC es hoy la única vacuna contra el COVID-19 que se produce íntegramente en la región por un desarrollo local.

La OPS aprobó la inclusión de esta vacuna en su Fondo Rotatorio, permitiendo a los países de América Latina y el Caribe acceder a un producto basada en tecnología proteica de última generación. La decisión marca un punto de inflexión en la etapa pospandémica, al ofrecer a los sistemas de Salud una opción local con alta eficacia, bajo perfil de efectos adversos y ventajas logísticas inéditas frente a las vacunas de emergencia importadas.
ARVAC está autorizada para adultos mayores de 18 años y fue adaptada a las variantes del virus que circulan en la región durante 2026. Los estudios clínicos, publicados en revistas científicas revisadas por pares como Nature Communications y Vaccine, demostraron una alta capacidad para inducir anticuerpos neutralizantes contra el virus y un sólido perfil de seguridad. La respuesta inmunológica fue especialmente destacada en personas mayores de 65 años y en grupos de riesgo con enfermedades cardiológicas, respiratorias y diabetes.
Además, desde la OPS también resaltan la baja reactogenicidad de la vacuna. Según la información proporcionada, ARVAC genera muy pocos eventos adversos en comparación con las vacunas de emergencia. Desde 2024 esta vacuna es comercializada en las farmacias de Argentina, ahora se configura como un producto de exportación para fortalecer el proceso de inmunologización de la región.