Soberanía nacional

La OEA ratificó el apoyo al reclamo soberano de Argentina por las Islas Malvinas

La asamblea general aprobó por aclamación una declaración que pide retomar el diálogo con Londres y rechaza cambios unilaterales. La posición del Gobierno, de Estados Unidos y el cuestionamiento de Brasil a la militarización del Atlántico Sur y la exploración de hidrocarburos en el área en disputa.

La OEA ratificó el apoyo al reclamo soberano de Argentina por las Islas Malvinas

La 56ª Asamblea General de la OEA ratificó este miércoles su apoyo al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. La moción se aprobó por unanimidad y aclamación, y tuvo lugar en la previa de la presentación que realizará mañana el canciller, Pablo Quirno, en la sesión anual del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (ONU). Además, se enmarca en una dinámica que encuentra al gobierno de Javier Milei en medio de una negociación para adherirse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un bloque comercial que también integra el Reino Unido.

Con Quirno en Nueva York, la representación argentina estuvo a cargo del subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro. Durante su exposición, el funcionario repasó los fundamentos históricos y jurídicos de la posición argentina. Señaló que el 3 de enero de 1833 el Reino Unido “ocupó ilegalmente las islas Malvinas mediante un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época”, expulsó a las autoridades y a la población argentinas y “quebró la integridad territorial de nuestra nación”.

Citó la Constitución Nacional: “La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.

Sobre el argumento británico de la autodeterminación, el subsecretario fue categórico: “Ninguna de las diez resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, ni las más de cuarenta resoluciones del Comité Especial de Descolonización sobre esta cuestión hacen referencia a los deseos de los habitantes ni al principio de libre determinación”.

Y agregó: “En las islas Malvinas no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho, sino una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los pobladores argentinos”.

Navarro también apuntó contra el proyecto Sea Lion. Recordó que en diciembre de 2025 Rockhopper y Navitas Petroleum realizaron anuncios sobre el desarrollo del yacimiento, ubicado en la cuenca Malvinas Norte, “sobre la base de licencias apócrifas emitidas por las autoridades ilegítimas de las islas”, y que ante ello el presidente Milei instruyó a la Cancillería a expresar “el más enérgico rechazo”.

A eso sumó otra cuestión sensible: “Una presencia militar británica desproporcionada en el Atlántico Sur resulta incompatible con el carácter de la región como zona de paz y cooperación”. Sobre este punto se expediría más adelante la delegación de Brasil.

El subsecretario cerró con una frase que condensó la posición argentina: “Casi dos siglos después de un acto de fuerza contra una nación en tiempos de paz, el tiempo no puede transformar una ocupación ilegítima en un título válido. Ninguna decisión unilateral puede desplazar el mandato internacional de negociar. Ninguna composición demográfica impuesta artificialmente puede ser utilizada como escudo para evitar el diálogo”.

El respaldo del hemisferio y la neutralidad de EEUU

Tras la lectura del proyecto, una serie de países expresaron su posición. Paraguay, Bolivia, Uruguay, México, Chile, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Ecuador, República Dominicana, Honduras y Panamá reiteraron su respaldo a los derechos soberanos de Argentina e instaron al Reino Unido a reanudar las negociaciones bilaterales en el marco de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Varios de ellos rechazaron de manera explícita la aplicación del principio de autodeterminación a la cuestión Malvinas y condenaron las actividades unilaterales británicas en el área en disputa.

Dos delegaciones introdujeron matices. Haití se expresó “como amigo de ambos países” y llamó a “un diálogo constructivo, sustancial y de buena fe”, sin pronunciarse sobre la soberanía. Antigua y Barbuda expresó respetar “la posición del Reino Unido sobre la autodeterminación, un principio muy importante para los pequeños pueblos insulares y sus Estados”, aunque igualmente expresó apoyo a la resolución presentada.

La intervención de Brasil fue una de las más extensas y aportó dos elementos que el resto de las delegaciones no desarrolló con igual detalle: la militarización del Atlántico Sur y la exploración de hidrocarburos en el área en disputa.

Estados Unidos, mientras tanto, ratificó una postura que Washington sostiene desde hace décadas: “Nuestra posición es la misma de siempre, de neutralidad. Reconocemos que el Reino Unido está ejerciendo de facto la administración de estas islas y nos mantenemos en nuestra posición de neutralidad, como siempre”.

Al cierre del debate, la Secretaria General Adjunta de la OEA tomó la palabra para respaldar el proyecto de declaración y reafirmar la posición institucional de la organización: “La integridad territorial es un principio que esta organización ha defendido a lo largo de su historia. La disputa de soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur, las Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes es un tema sin resolver y debe ser resuelto de manera pacífica, de acuerdo con el derecho internacional y con las resoluciones y declaraciones de las Naciones Unidas y de esta organización”.

Señaló, además, que “en su origen, este es un tema de descolonización que sigue pendiente en nuestro hemisferio” y que la Secretaría General “está dispuesta a apoyar y acompañar este proceso de resolución pacífica”.