Arte e Historia

La Justicia argentina ordenó la restitución de un cuadro robado por los nazis

La obra será devuelta a la heredera de un galerista judío de Holanda víctima de la persecución en Países Bajos.

Argentina restituirá, a la única heredera de un galerista judío neerlandés, un cuadro robado por los nazis y hallado el año pasado en una vivienda en la ciudad de Mar del Plata.

El juez federal Santiago Inchausti informó que “se va a ordenar la restitución del cuadro a la heredera”, siguiendo un acuerdo alcanzado entre las partes un año después de que el óleo del italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743) fuera identificado en una foto de un aviso inmobiliario tras décadas de búsqueda.

“Retrato de una dama” estaba en manos de Patricia Kadgien, hija de Friedrich Gustav Kadgien, un jerarca que asesoró a altos cargos del partido nazi y es conocido por el traslado de bienes del expolio nazi a Sudamérica. Ella y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, habían sido imputados por encubrimiento y puestos bajo arresto domiciliario luego de que el diario neerlandés AD identificara la obra en una foto en la que el cuadro aparecía colgado en su salón sobre un sofá verde.

El cuadro pertenecía al galerista Jacques Goudstikker, cuya colección fue saqueada por la ocupación nazi en Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial. El acuerdo establece que la pareja acepta la devolución del cuadro a la nuera y única heredera de Goudstikker, Marei von Saher, y no lo reclamará judicialmente. También establece un pago de 4,8 millones de pesos (unos 3.200 dólares) en donaciones para hospitales locales.

Goudstikker fue un destacado comerciante de arte judío-neerlandés, considerado uno de los marchantes más influyentes en Europa durante el período de entreguerras.

La pintura se encuentra a resguardo de la Corte Suprema argentina y allí deberán los apoderados de Von Shaer iniciar los trámites para que vuelva a la familia propietaria antes del expolio, de acuerdo a la investigación.

El jerarca nazi, Friedrich Gustav Kadgien, llegó a la Argentina muy joven y a diferencia de otros jerarcas nazis que llegaron al país no se lo buscó por crímenes de sangre sino por turbios negociados.

Apodado “el mago de las finanzas nazis”, integró las SS desde 1935 y se desempeñó como un alto funcionario financiero. Kadgien destacó por su habilidad para orquestar complejas operaciones de blanqueo de capitales mediante empresas fantasma antes y después de la caída de Berlín.

El caso tuvo repercusión mundial en agosto del año pasado, cuando el periodista Peter Schouten, radicado en Buenos Aires, fue convocado para una investigación del diario neerlandés Algemeen Dagblad (AD). El redactor Cyril Rosman, que investigaba sobre las obras robadas por los nazis lo contactó directamente.

Rosman había intentado entrevistar a las hijas de Friedrich Kadgien en varias oportunidades en esos diez años, sin éxito. Con motivo del aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, en agosto de 2025, viajaron a Mar del Plata, ciudad de residencia de la familia Kadgien.

Llegaron hasta la casa, en el barrio Parque Luro y observaron en la puerta un cartel de venta colocado por una inmobiliaria.

Ingresaron al sitio web de la inmobiliaria para ver la propiedad y en una foto del living de la casa les llamó la atención un cuadro. Enviaron las imágenes a la redacción de AD y pronto llegó la confirmación.

El robo de obras de arte durante el Holocausto representó el mayor saqueo cultural de la historia, estimándose en unas 600.000 obras de arte robadas por el régimen nazi entre 1933 y 1945 en toda Europa.

Esta campaña masiva de expolio, diseñada formalmente por Adolf Hitler y ejecutada por organizaciones como la Gestapo y jerarcas como Hermann Göring, no solo buscaba financiar al Tercer Reich y nutrir el proyectado El Museo del Führer sino también despojar por completo de su identidad, riqueza y cultura a las familias judías.