Tenis

La furia de Andrey Rublev en el ATP 250 de Hangzhou

Se impuso al francés Hugo Gaston y avanzó a las semifinales.

La furia de Andrey Rublev en el ATP 250 de Hangzhou

Durante el segundo set ante Hugo Gastón, el tenista ruso no pudo ocultar su frustración al ver como dejaba escapar una gran oportunidad. El partido que finalizó victorioso para él, estuvo atravesado por una lesión que sufrió al golpear objetos ubicados al costado de la cancha.

Al comienzo del undécimo juego del segundo set, Rublev exteriorizó su enojo. Golpeó un cartel publicitario y una caja de toallas. Como se pudo ver en la transmisión oficial, el impacto le provocó una herida en los nudillos, que terminaron cubiertos de sangre. ¿Pero por qué esa reacción?

Todo ocurrió en el segundo set, cuando el encuentro marchaba con un set a favor del francés y con un 5 a 5 en la segunda manga. Allí, apenas empezó el “game”, el ruso se mostró muy frustrado y enojado porque tenía una ventaja de 5 a 2 y la perdió rápidamente. Ante esa situación, etallaron sus nervios.

El juego se interrumpió cuando la sangre comenzó a salir de la zona afectada. En ese momento, solicitó un tiempo médico para recibir atención en la cancha.

Finalmente se impuso a Hugo Gaston y avanzó a las semifinales del ATP 250 de Hangzhou por 6-7 (6), 7-6 (4) y 6-1.

La victoria le permitió acceder a los cuatro mejores del certamen, que abre la gira asiática del circuito.

Con este resultado, Rublev alcanzó una semifinal de un torneo ATP por sexta vez en la temporada.

En la próxima ronda enfrentará al francés Kyrian Jacquet. Del otro lado del cuadro, Daniil Medvedev se medirá con Roman Safiullin por el otro lugar en la final.

No es la primera vez que Rublev tiene una reacción violenta. Durante el último Masters 1000 de Indian Wells, el tenista se golpeó de forma reiterada las rodillas y una mano con las cuerdas de su raqueta, hasta que sus nudillos sangraron.

También figura en sus antecedentes la descalificación en el ATP de Dubái de 2024, cuando fue expulsado del torneo después de gritarle de cerca a un juez de línea.