
Entre el 18 y el 24 de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, con el fin de promover los derechos de las embarazadas, recién nacidos y sus familias durante el embarazo, el parto y el puerperio.
En este marco, un informe de la Sociedad Argentina de Pediatría alertó sobre la realidad argentina. Más del 40% de los nacimientos en el país se realizan por cesárea. Esta situación dista de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud que establece en un 15% del total de partos, el límite recomendado de uso de este recurso.
En Argentina de cada 10 bebés que nacen, 4 llegan al mundo a través de una intervención quirúrgica que, en muchos casos, podría evitarse. En torno a esta situación, especialistas sostienen que el impacto de esta práctica expresa una tendencia a la medicalización de los nacimientos y la necesidad de fortalecer las políticas de parto respetado.
Desde la Sociedad Argentina de Pediatría sostiene que tanto la presión desde las obras sociales, como los temores a las complicaciones legales hacen que muchos profesionales opten por esta modalidad “más segura y cómoda”. Pero también, es una decisión creciente de muchas personas gestantes.
Los especialistas recuerdan que la cesárea no deja de ser una intervención quirúrgica que implica más riesgos y complicaciones en la recuperación para la madre que el parto vaginal.
Es importante advertir, que en Argentina existe la Ley Nacional N.º 25.929 de Parto Humanizado, la cual garantiza el derecho de las embarazadas a recibir información clara, participar de las decisiones vinculadas al nacimiento y ser tratadas con respeto, resguardando sus tiempos, necesidades y deseos.
En este sentido, muchas instituciones tienen protocolos adaptados y han incorporado elementos como pelotas, sogas o piletas para favorecer el trabajo de parto. Reducir las cesáreas innecesarias no deja de ser un desafío global.