
San Lorenzo vive horas de fuerte tensión institucional y deportiva. Tras la derrota ante Huracán en el clásico del Nuevo Gasómetro, un resultado que no se daba hace 25 años en ese estadio, este jueves un numeroso grupo de la barra brava se presentó en la Ciudad Deportiva, paró el entrenamiento del plantel profesional y protagonizó un tenso cara a cara con los jugadores.
Según reconstruyeron medio especializados, no fueron pocos los que ingresaron al predio: no menos de 20 personas interrumpieron la práctica en la cancha auxiliar, aunque otras versiones, como la de El Gráfico, hablan de una cifra bastante mayor: más de 50 integrantes de la Butteler se hicieron presentes durante el entrenamiento. El club, por su parte, minimizó lo ocurrido y sostuvo que solo participaron “cinco referentes cuya visita ya estaba coordinada con el cuerpo técnico”.
Adentro, la barra se organizó en distintos frentes. Los líderes hablaron con el cuerpo técnico, otro sector fue a buscar a los referentes en la antesala de los vestuarios y un tercer grupo se concentró en los jugadores más jóvenes. El encuentro con los futbolistas se dio sin la presencia de dirigentes ni de miembros del cuerpo técnico al comienzo de la reunión.
El insólito pedido
El momento de mayor tensión se dio con los referentes del plantel. Los barras hablaron directamente con Nicolás Tripicchio, capitán del equipo, y Alexis Cuello, a quienes les hicieron un pedido tan concreto como insólito: que armaran una lista con los futbolistas que no quieren continuar jugando en el club.
La exigencia fue con fecha límite: le pidieron al plantel una nómina con los nombres de quienes no querían seguir, y que ese pedido tuviera respuesta al día siguiente. Los líderes de la barra, además, se apartaron a hablar con el entrenador Néstor Gorosito, a quien le dejaron en claro que si esa lista tenía algún nombre, ese jugador ya no podría volver a jugar. En ese sentido, el periodista Gonzalo Orellano señaló en DSports Radio que descreía de que los futbolistas fueran a incluir algún nombre.
Según pudo saber Infobae, los jugadores no se quedaron callados: le respondieron a la barra que “todos estaban comprometidos para sacar al club del mal momento” futbolístico, aunque la respuesta no conformó a los presentes. Según la versión recogida por DeporTV, en cambio, hubo una postura más pasiva por parte del plantel, que se limitó a escuchar sin que ninguno respondiera a los reclamos.
Amenazas veladas y un mensaje a los más jóvenes
El tono de la visita no fue amistoso en ningún momento. Tras la charla con los referentes se produjo el momento de mayor tensión, cuando les advirtieron que si no ganaban ni mostraban sacrificio, la próxima vez volverían “no para charlar”.
Los jugadores más jóvenes del plantel también recibieron lo suyo. Se les hizo saber que “dejan de ser chicos en el momento en que entrenan con la primera división”, y se les exigió comportarse “como profesionales”.
Uno de los apuntados particularmente fue el arquero Orlando Gill, expulsado en el clásico ante Huracán. Los barras le reprocharon su desempeño con la Selección de Paraguay y le exigieron mayor compromiso con la camiseta de San Lorenzo.
La presión no quedó solo puertas adentro del predio. En los alrededores del estadio y en el portón de acceso aparecieron pasacalles con mensajes duros contra el rendimiento del equipo, entre ellos reclamos por pedir disculpas a los socios y volver a ganar.
Puertas afuera, la reacción institucional fue tibia. Ls barra ingresó al predio como lo haría cualquier socio, sin controles de la institución ni aviso previo a la Subsecretaría de Seguridad en Eventos Masivos y Deportivos. Cuando trascendió el episodio, la Policía llegó a enviar un par de móviles, pero no encontró a nadie y el club decidió no radicar ninguna denuncia judicial, por lo que el hecho podría quedar sin consecuencias.
San Lorenzo afrontará este sábado a las 14:30, nuevamente como local, un compromiso clave ante Unión de Santa Fe por la quinta fecha del Torneo Clausura, en medio de un clima interno cada vez más caldeado y con la amenaza de la barra todavía resonando entre los jugadores.