Ambiente

La Antártida registra el menor nivel de hielo marino en casi 50 años

La superficie congelada alrededor del continente quedó casi un millón de kilómetros cuadrados por debajo del promedio histórico. Los científicos analizan las causas y advierten sobre su impacto.

La Antártida registra el menor nivel de hielo marino en casi 50 años

El hielo marino que rodea la Antártida alcanzó durante el invierno austral de 2026 una extensión excepcionalmente baja. Los datos preliminares ubican el máximo estacional como el tercero menor desde el inicio de las mediciones satelitales, en 1979.

El dato encendió nuevamente las alertas entre los científicos por una tendencia que se repite en los últimos años y que podría tener consecuencias sobre el clima y los ecosistemas de la región.

La superficie registrada fue de 17,59 millones de kilómetros cuadrados, cerca de un millón por debajo del promedio de los máximos correspondientes al período 1981-2010. El dato refiere al momento de mayor expansión anual, no al mínimo que se produce durante los meses cálidos.

Para dimensionar la pérdida las comparaciones siempre sirven: la superficie de hielo que faltó respecto del promedio equivale a casi cuatro veces la provincia de Buenos Aires. Los datos del último año no son los únicos, el panorama empeora al ver la serie de los pasados cuatro años.

A diferencia del hielo que forma parte de la superficie continental, el hielo marino se genera cuando se congela el agua del océano. Durante el invierno se expande alrededor del continente y, con la llegada de los meses más cálidos, vuelve a retroceder.

Por eso, su derretimiento no provoca directamente un aumento del nivel del mar. Sin embargo, cumple una función clave: refleja parte de la radiación solar y ayuda a mantener frío el océano.

Los especialistas analizan si esa sucesión responde a una combinación de temporadas extremas o si refleja una transformación más persistente del sistema antártico. La extensión puede variar considerablemente de un año a otro.

Entre los factores estudiados aparecen la temperatura del océano, los patrones de viento y los cambios en la circulación atmosférica. Esas condiciones influyen tanto en la formación del hielo como en su distribución alrededor de la Antártida.

Cuando el hielo disminuye queda expuesta una mayor superficie de agua oscura, capaz de absorber más calor. Además, el hielo marino reduce la acción del oleaje sobre las plataformas adheridas al continente; su debilitamiento puede facilitar el desplazamiento de glaciares hacia el mar.

El fenómeno también puede alterar los ecosistemas antárticos. Especies como el pingüino emperador dependen de superficies estables de hielo marino para reproducirse y criar a sus polluelos.