
Hay camisetas de Argentina en cada esquina de Miami. Sobran las juntadas improvisadas, los banderazos, la ciudad está teñido de celeste y blanco, sobre todo en los alrededores de la 85th St. y Collins, a pocos minutos de Little Buenos Aires.
Mientras tanto, sigue la preocupación por los precios de las entradas o por la falta de estas, algo que incluso mencionó Claudio Tapia, presidente de la AFA.
“Entendemos que 50.000 personas que viajen sin entrada es lo que genera la Selección, así que hay que tratar de ayudar a la mayor cantidad posible, pero no entran todos”, anticipó Chiqui durante un homenaje por los 40 años de México 86 en la Casa Conmebol. Dijo, además, que había iniciado gestiones ante la FIFA para tratar de liberar un remanente de los tickets que se habían comprado anticipadamente.
Por lo pronto, el sitio oficial de reventa tiene butacas disponibles en casi todos los sectores del estadio. Los valores comienzan en 2.500 dólares. Es un problema para la mayoría de los hinchas, pero no es exclusivo de estos dieciseisavos de final: en los dos primeros partidos del Mundial los precios rondaron los 2.000 us$ y, para el tercero, contra Jordania, bajaron a 1.400 cuando Lionel Scaloni confirmó en conferencia de prensa que Lionel Messi iba a ser suplente.
Así funcionan los precios dinámicos, una prueba piloto con saldo positivo para la FIFA: proyecta ganar más dinero (3.000 millones de dólares, mucho más que los 929 millones de Qatar) y todos los estadios están llenos.
Las autoridades tomaron nota de la masiva presencia de argentinos después del caos de la final de la Copa América 2024. Quedó la imagen de Lautaro Martínez festejando su gol en tiempo suplementario, el grito del 1-0 contra Colombia que consagró bicampeón a Argentina. Pero antes de ese encuentro hubo escenas alarmantes que obligaron a demorar el inicio de ese encuentro y a tomar medidas extra de seguridad antes del inicio de la Copa del Mundo.