Salud

Hipertensión arterial: el “asesino silencioso” que afecta a 1 de cada 3 argentinos

La mitad de las personas afectadas lo desconoce y sólo 1 de cada 4 la tiene controlada. Los factores de riesgo que la ocasionan y cómo se debe tratar.

Hipertensión arterial: el “asesino silencioso” que afecta a 1 de cada 3 argentinos

La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad de alta prevalencia, se trata de un factor crítico de salud pública, ya que la patología cardiovascular es la principal causa de muerte en América y la HTA representa más del 50% de estos casos.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, la HTA se define como el aumento sostenido de la presión arterial por encima de los valores normales, mientras que se considera hipertensión cuando los registros son iguales o superiores a 140 mmHg de presión sistólica y/o 90 mmHg de presión diastólica.

En Argentina, se estima que 1 de cada 3 personas padece HTA, pero la mitad desconoce su condición y solo 1 de cada 4 la tiene controlada, ya que es una enfermedad silenciosa, sin síntomas en la mayoría de los casos y de evolución progresiva.

“La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa que puede pasar desapercibida durante años. Por eso, el control periódico y la detección temprana son fundamentales para prevenir complicaciones cardiovasculares graves”, explica Miguel Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico de Buenos Aires.

La hipertensión arterial es conocida en el ámbito médico como el “asesino silencioso” y el apodo no es casual. “Se trata de una enfermedad crónica que afecta a uno de cada tres adultos, caracterizada por un aumento persistente de la presión con la que la sangre circula por las arterias. El gran desafío para la salud pública es que, en la gran mayoría de los casos, la presión alta no duele, no marea ni genera molestias evidentes; el cuerpo se adapta a niveles peligrosos mientras el daño ocurre de forma invisible”, aseguró el Dr. Marcelo Cáncer, cardiólogo de Ospedyc.

Cuando los valores igualan o superan los 140/90 mmHg, el sistema cardiovascular comienza a trabajar bajo un estrés constante. Esta falta de señales de alerta es precisamente lo que lleva a muchos pacientes a postergar sus controles, bajo la falsa premisa de que “si no me siento mal, estoy sano”.

Sin embargo, la medicina es tajante: la ausencia de síntomas no es garantía de salud y, muchas veces, las primeras manifestaciones físicas aparecen recién cuando el daño en los órganos ya es avanzado o irreversible.

El impacto de no tratar esta condición a tiempo

Una presión arterial sin control aumenta drásticamente las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), con secuelas neurológicas que pueden cambiar la vida para siempre. Asimismo, el corazón se ve obligado a trabajar forzado, lo que facilita la obstrucción de las arterias coronarias y deriva en infartos. Los riñones también sufren este deterioro progresivo, pudiendo llegar a una insuficiencia renal que requiera diálisis, además de comprometer la visión y la salud de la arteria aorta.

Frente a este escenario, los especialistas insisten en que el control anual debe ser un hábito tan básico como una visita al odontólogo: “Medirse la presión es un procedimiento rápido, indoloro y accesible en cualquier centro de salud o farmacia. Son apenas cinco minutos que funcionan como una herramienta de prevención fundamental: detectar el problema a tiempo permite regular los valores y evitar complicaciones fatales”, explicó el experto.

Esta recomendación es universal para todos los adultos a partir de los 18 años, aunque la frecuencia debe ser mayor en quienes presentan factores de riesgo adicionales. Si existen antecedentes familiares, sobrepeso, diabetes, colesterol elevado o hábito de fumar, los controles deben ser más cercanos.

“En definitiva, no se trata de esperar a tener un síntoma para actuar, sino de entender que un simple chequeo periódico es la diferencia entre prevenir un evento cardiovascular o llegar tarde a su tratamiento”, finalizó el Dr. Cáncer.

Factores de riesgo y la importancia de la detección temprana

Entre los factores de riesgo se incluyen el sedentarismo, el tabaquismo, la mala calidad del sueño, el estrés crónico, el exceso de sal en la dieta, el consumo de ultraprocesados y la obesidad. Los niveles elevados de presión arterial aumentan el riesgo de eventos graves como accidente cerebrovascular (ACV), infarto agudo de miocardio y enfermedad renal.

Ante esta situación, los especialistas resaltan que la detección temprana es clave, siendo el registro correcto de la presión arterial el método más simple y eficaz de diagnóstico. En relación con las recomendaciones para una vida saludable, se sugiere reducir el consumo de sal y priorizar una alimentación rica en frutas, verduras y fibras.

Asimismo, se aconseja realizar actividad física de forma regular y mantener un peso saludable, mientras que también es importante sostener una rutina de sueño adecuada, a la vez que es muy importante medir la presión arterial con regularidad y registrar los valores para su control en la consulta médica.

Para una medición adecuada en el hogar, se recomienda utilizar un tensiómetro validado, en reposo, con el brazo a la altura del corazón y realizando al menos dos mediciones para su promedio.