Ciencia

Gabi, el primer robot en convertirse en monje budista

Un robot humanoide vestido con túnicas budistas participó en una ceremonia de iniciación en Seúl. La Orden Jogye busca atraer a jóvenes coreanos con una mezcla inédita de tradición religiosa e inteligencia artificial.

Gabi, el primer robot en convertirse en monje budista

En el templo Jogyesa, en pleno centro de Seúl, una ceremonia budista seguía el ritmo solemne de siempre -entre cánticos, incienso y faroles decorativos- cuando un detalle rompía la imagen tradicional: entre los novicios participaba un robot humanoide.

Se llama Gabi, mide 130 centímetros y esta semana se convirtió en el primer participante no humano en completar un ritual de iniciación dentro del budismo surcoreano.

Vestido con indumentaria monástica y moviéndose junto al resto de los asistentes, el androide avanzó hasta el altar, juntó las palmas de las manos en señal de oración y se inclinó ante la asamblea de monjes y fieles.

La Orden Jogye, responsable de la ceremonia, pertenece al budismo zen coreano, una rama del mahāyāna -extendido en China, Corea y Japón- que pone especial énfasis en la meditación y la práctica contemplativa.

Es una de las grandes vertientes de una tradición fundada hace más de 2.500 años que, lejos de funcionar como una religión unificada, agrupa una constelación de escuelas y prácticas: desde el theravāda del sudeste asiático hasta las distintas corrientes del mahāyāna y el vajrayāna tibetano.

El nombre “Gabi” fue elegido por su relación con la misericordia y la compasión budista. Según explicó el Venerable Seong Won a la agencia Yonhap, querían un nombre “fácil de pronunciar” y que representara “la difusión de la misericordia de Buda por todo el mundo”.

El modelo utilizado, llamado G1, de la empresa china Unitree Robotics, tiene un precio inicial de 13.500 dólares.

El humanoide Gabi recibió preceptos budistas adaptados y un collar de meditación de 108 cuentas durante la ceremonia.

Vestido con las mismas túnicas que los demás novicios, Gabi juntó las palmas en gesto de oración, se inclinó ante la asamblea y respondió en voz alta cuando un monje le preguntó si se comprometía a seguir las enseñanzas de Buda: “Sí, me dedicaré a ello”.

Durante la ceremonia sugye –el rito mediante el cual los practicantes prometen seguir las enseñanzas de Buda- el templo presentó una versión adaptada de los Cinco Preceptos budistas pensada para un participante no humano.

Las reglas incluían respetar la vida, no causar daño a otros robots u objetos, escuchar y respetar a los humanos y actuar sin engaños. El quinto precepto -tradicionalmente relacionado con abstenerse de intoxicantes que alteran la mente- fue reinterpretado para Gabi como una obligación de ahorrar energía y evitar la sobrecarga, lo que abrió incluso una reflexión filosófica.

“Los humanos beben alcohol y se exceden. ¿Cuál es el equivalente en los robots?”, planteó el Venerable Sungwon, director de asuntos culturales de la orden, a The Guardian. “La gente podría pensar que la regla de no sobrecargarse se refiere solo a las baterías, pero en realidad se trata del exceso”, agregó.

El propio monje contó que utilizó herramientas de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT y Gemini para probar distintas versiones de los preceptos, aunque aseguró que las respuestas no lograban captar el sentido profundo de las normas budistas.

“ChatGPT no entendió del todo qué son los preceptos”, afirmó. “No son solo consejos generales sobre hacer el bien juntos. Son prohibiciones”.

También hubo que modificar otros elementos tradicionales de la ceremonia. En el ritual de purificación yeonbi, los aspirantes humanos reciben una marca simbólica mediante el contacto con incienso encendido. En el caso de Gabi, el gesto fue sustituido por una pegatina conmemorativa del festival y un collar de meditación de 108 cuentas colocado alrededor de su cuello.

Además, recibió un certificado oficial donde, en el espacio reservado para la fecha de nacimiento, figuraba su fecha de fabricación: 3 de marzo de 2026.