
Claudio Gabriel Barrelier le envió un audio al padre de Agostina Vega durante los primeros días de la búsqueda y le aseguró que él “no tenía nada que ver”. Ayer, la Fiscalía de Instrucción del Distrito 3 Turno 7 de la ciudad de Córdoba, a cargo de Raúl Garzón, dispuso la ampliación de la imputación contra el sospechoso. De esta manera, el hombre de 33 años, quedó acusado por el delito de homicidio agravado por violencia de género (femicidio). El imputado será indagado nuevamente en los próximos días.
Qué dice el audio
El siguiente audio expone la comunicación directa que Barrelier mantuvo con el padre de la víctima tras el crimen. Lejos de asumir la autoría del delito, el imputado intenta desvincularse del suceso, minimizando su rol central y buscando neutralizar el reclamo con argumentos que revictimizan a la joven y a su madre.
“Yo ya hablé con ‘Meli’ (madre) y le había explicado todo el tema. Fui, declaré, vinieron, me allanaron mi casa, allanaron la casa de mi vieja y ahora sale la madre de la ‘Meli’ a escracharme de esa forma cuando no tengo nada que ver. Al contrario, yo también estoy dando una mano, estoy ayudando con todo lo que más pueda… porque está la información, porque no la quieren contar”, expresa el único detenido por el supuesto femicidio de la menor.
En este sentido, subrayó que la adolescente de 14 años llegó a las 22:30 del sábado 23 de mayo a Fragueiro y Campillo, donde mantuvieron una conversación telefónica en la que Agostina le solicitó dinero para abonar el viaje: “Me llama por teléfono diciendo que necesitaba un favor, que no sabía dónde era mi casa, que estaba en Fragueiro y Campillo, yo no llego hasta ahí (…) Le faltaba para pagar el taxi, la ayudo a pagar el taxi y me dice que la madre sabía que venía para que yo la llevara”.
Barrelier consignó que Agostina quería que “le haga el favor de llevarla hasta la casa del noviecito”, pero le aseguró que “no tenía movilidad, no había forma” hasta que “ahí nomás, la llama un guaso”: “Para mí ya estaba arreglado, ya había organizado y como no tenía plata vino para este lado”.
“Y cuando veníamos caminando para acá, así como para corte mi casa, frenó un auto, un auto rojo, que es el auto que le digo a a Melisa, se sube y se va. Yo, después de ahí, no tengo más control con ella y no sé más nada. Entonces, no entiendo por qué me quedo pegado yo con todo esto”, concluye el material que fuentes del caso le proporcionaron a la Agencia Noticias Argentinas.