Violencia de género

Femicidas con uniforme: los casos de Úrsula e Ivana

“Uno de cada cinco femicidios en Argentina es cometido por miembros de las fuerzas de seguridad”, advirtió días atrás el colectivo Ni Una Menos. En estos momentos, los casos de Úrsula Bahillo e Ivana Módica no hacen más que confirmar esta afirmación. Dialogamos con Ricardo Ragendorfer, periodista de investigación y escritor.

En la pequeña ciudad de Rojas se concentró el horror. La muerte de Úrsula Bahillo -asesinada con 15 puñaladas por el oficial de la Bonaerense, Matías Ezequiel Martínez-puso en foco los femicidios cometidos por uniformados.

Robustece esta temática el caso de Ivana Módica en la ciudad cordobesa de La Falda. Ella murió en manos de su esposo, Javier Galván. Tras ocho días de búsqueda, el cuerpo fue hallado detrás de las ruinas del viejo hotel Eden. Su matador es vicecomodoro de la Fuerza Aérea.

En tanto, los femicidios conmueven cada día más a la opinión pública y eso desata una ola de pedidos de justicia y de cambios. Los instrumentos legales para enfrentar la violencia machista están, sin embargo los asesinatos a mujeres no cesan y en lo que va del año ya hubo 45 femicidios, uno de cada 5 cometido por miembros de las fuerzas de seguridad.

“Es un problema que tiene que ver con la configuración psicológica de buena parte de la población”, explicó Ricardo Ragendorfer, quien señalo que “más allá de los femicidios, del total de los homicidios que se cometen en este país, un 60 a un 65 por ciento no son homicidios en ocasión de robo social, sino que son de índole privada y dentro de ese segmento, el tema de los femicidios es alarmante”.

“Desde luego que el asesinato de Úrsula Bahillo, en manos de del oficial de la bonaerense Matías Martínez, puso en foco lo que podríamos llamar los ‘crímenes de uniforme'” señaló el periodista, y explicó: “Crímenes de uniforme porque no solamente son cometidos por integrantes de las fuerzas de seguridad, sino también por integrantes de las fuerzas armadas”.

En esa clave, ejemplificó que en el caso de Javier Galván, el femicida de Ivana Módica en Córdoba “es un comodoro de la Fuerza Aérea (…) y desde 1992 a la fecha hubo casi 400 crímenes de esta naturaleza, que son esquemas que superan en ese sentido, a otro tipo de crímenes de mujeres cometidos por la fuerza de seguridad, en el marco de casos de gatillo fácil o en el marco de muertes por apremios en sedes policiales”.

“Hay que cambiar, desde luego, la cultura policial”, dijo Ragendorfer y estimó que “la llamada ley Micaela puede incidir en el asunto”.

En tanto, definió al caso de Úrsula bahillo como un “caso testigo”, ya que según indicó “se vieron claramente dos cosas: primero toda una serie de denuncias de la víctima no atendidas oportunamente, y segundo el encubrimiento de los integrantes de la comisaría local una vez que se produjo el femicidio, que terminó incluso reprimiendo a los pobladores que se manifestaron reclamando justicia y repudiando la actitud de la policía”.

Ragendorfer advirtió que las mujeres policías deberían intervenir en salvaguarda incluso de su propia vida, ya que “muchos de esos crímenes son cometidos en parejas policías”.


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