
Hoy en día, un vídeo que no capta la atención en los primeros tres segundos está destinado al fracaso porque, según afirman los expertos en neuromárketing, después de ese ‘lapso’ los usuarios pierden el interés y pasan al siguiente contenido.
Esto puede iniciar, a su vez, una dinámica de ‘scroll’ infinito en el que algunas personas pueden pasar horas y horas consumiendo vídeos cortos en plataformas como TikTok, Instagram, Youtube o Facebook en una búsqueda constante de microdosis de dopamina.
Los científicos afirman que esta “adicción”, que activa los mismos mecanismos cerebrales que la ludopatía, puede desencadenar problemas cognitivos como, por ejemplo, el deterioro de nuestra capacidad de atención y hasta atrofiar nuestra memoria.
El fenómeno preocupa, sobre todo, en el caso de los más jóvenes ya que sus mentes, aún no del todo formadas, están cada vez más expuestas a estos entornos digitales.
Desde el año 2020 hasta ahora, coincidiendo con el ‘boom’ de redes sociales como Tiktok, se han publicado más de 500.000 estudios científicos analizando la “adicción” a los vídeos cortos y las dinámicas de ‘scroll’ infinito.
Uno de los trabajos más exhaustivos publicados hasta la fecha, en el que se resumen las conclusiones de una veintena de análisis de todo el mundo, afirma que el consumo compulsivo y frecuente de estos contenidos está asociado con “alteraciones de la atención, disminución de la función ejecutiva y desregulación emocional” en los usuarios.
El trabajo, liderado por la Universidad de Coventry, también informa de que las personas que consumen de forma constante estos vídeos reportan “un aumento de la ansiedad”, “un uso compulsivo” de estas herramientas y, lo más preocupante, un “problema de autocontrol” al sentir que una vez entrado en el bucle es cada vez más complicado “desengancharse” de la pantalla.
Ante la dificultad de despegarse de los telefónos, y ver un video tras otro, surgen voces que llaman a poner límites en el uso del celular.
Incluso, según el informe Kids Online 2025 —elaborado por UNICEF y UNESCO—, en países como Argentina el 46% de los chicos de entre 9 y 17 años reconoce haber tenido algún problema vinculado con el uso problemático de Internet, el celular o los videojuegos online durante el último año.
Y eso no es todo: entre quienes se identifican con estas situaciones, casi la mitad admite que intentó pasar menos tiempo conectado, pero no lo logró.