
La plataforma de seguimiento epidemiológico EuroMomo confirmó que las olas de calor estivales causaron más de 32.000 decesos adicionales en el territorio europeo.En este sentido, el organismo técnico procesó las estadísticas sanitarias de 23 países para evaluar el impacto de las altas temperaturas. De esta manera, el pico de mortalidad se concentró durante las últimas semanas de junio y los primeros días de julio.
Los informes oficiales relacionaron el incremento de bajas al fenómeno del calentamiento global y la proliferación de incendios forestales. Asimismo, los picos de calor extremo colapsaron los sistemas de atención primaria en diversas áreas urbanas, por lo que los expertos proyectan que la cifra definitiva de víctimas aumentará a medida que se consoliden los datos de agosto.
Alemania fue el país que registró el impacto más severo de la región con aproximadamente 14.000 fallecimientos asociados al calor en lo que va del verano. De hecho, el Instituto Robert Koch confirmó que se trata del registro más elevado desde que se contabilizan estas estadísticas en la nación germana. De igual manera, las agencias de salud de Francia y España notificaron 7.300 y 4.500 muertes adicionales respectivamente.
Además, países con infraestructuras tradicionalmente preparadas para el frío, como Bélgica, Reino Unido y Países Bajos, informaron sobremortalidades inéditas entre la población de mayor edad. En consecuencia, las autoridades del continente actualizan los protocolos de emergencia climática para mitigar los efectos de las futuras canículas. De esta forma, Europa enfrenta uno de los veranos más mortíferos de las últimas décadas.