
Tras una investigación que se extendió durante un año y medio, la Policía catalana detuvo a Jonathan Andic, hijo del fundador de la marca de indumentaria Mango, Isak Andic, sospechado de haber tenido participación en la muerte de su padre.
El deceso del creador de la empresa ocurrió en diciembre de 2024 cuando cayó por una montaña cuando ambos hombres paseaban juntos.
La jueza encargada del caso de Isak Andic considera que existen indicios de que el hijo habría participado de forma “premeditada” en la muerte del su padre, presuntamente motivado por su “obsesión con el dinero” y por el temor a que el empresario modificara su testamento para destinar parte de su fortuna a una fundación de ayuda social.
Por su parte, Jonathan que abonó la fianza reconoció que su actitud con el dinero no era correcta y su padre, “en un intento de reconciliarse”, habría aceptado la excursión para hablar en privado sobre su situación familiar.
La investigación reveló que Jonathan Andic habría acudido al lugar donde se produjo la caída en varias ocasiones previas, pese a que inicialmente negó esa reiteración.
Sin embargo, la geolocalización de su vehículo lo sitúa en la zona los días 7, 8 y 10 de diciembre de 2024.
Asimismo, la unidad de montaña de los Mossos d’Esquadra realizó hasta diez simulaciones en el terreno y concluyó que la huella hallada en el lugar de la caída no puede explicarse por un resbalón accidental.
Según los agentes, la marca requiere movimientos repetidos y presión “deliberada” sobre el suelo.
La magistrada añade que un único frotamiento hacia delante, simulando un resbalón, “no puede generar una pisada como la localizada el día de los hechos” y subraya que esa huella “no se puede realizar de forma fortuita”.