El templo, de 2.500 años de antigüedad y dedicado a la diosa Atenea, se alza sobre una colina que domina la capital griega y recibe la visita de más de cuatro millones de personas al año.
Un equipo de arqueólogos, ingenieros y artesanos utilizó fragmentos antiguos originales y mármol nuevo para rellenar los huecos y reforzar la fachada occidental del monumento.
Según el ministerio, el templo presenta ahora un aspecto lo más parecido posible al que tenía justo después de que cerca de la mitad de sus esculturas supervivientes fueran retiradas por orden de Lord Elgin, embajador británico ante el Imperio otomano. Dichas esculturas se encuentran actualmente en el Museo Británico de Londres.
El Reino Unido sostiene que las piezas fueron adquiridas legalmente, y los sucesivos gobiernos han señalado que la decisión al respecto corresponde al museo.
También se conservan fragmentos escultóricos del Partenón en museos de París, Copenhague, Múnich, Viena y Würzburg (Alemania).