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El Papa se recupera con normalidad y el Vaticano espera estudios para decidir si viene a Argentina

El Gemelli informó que la recuperación de León XIV marcha según lo previsto. Mientras tanto, en Roma y en Buenos Aires los preparativos del viaje continúan, aunque nadie asegura que se concrete.

El Papa se recupera con normalidad y el Vaticano espera estudios para decidir si viene a Argentina

El papa León XIV continúa su recuperación en el Policlínico Gemelli de Roma, a tres días de la operación de pulmón a la que fue sometido el martes 13 de octubre.

Los médicos que lo atienden informaron este jueves que su evolución posoperatoria “avanza con normalidad”, aunque el futuro de la gira que debía llevarlo a Sudamérica a principios de noviembre sigue sin resolverse.

Según el parte difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, firmado por Luigi Carbone, médico personal del Pontífice, y por Stefano Margaritora, jefe de Cirugía Torácica del hospital, los controles de rutina de esta mañana arrojaron resultados normales. La radiografía de tórax mostró una buena recuperación del pulmón operado. León XIV, de 71 años, realizó sus actividades diarias de manera independiente y completó una sesión de fisioterapia con una amplia variedad de ejercicios.

Antes, el Vaticano había informado que el Papa tuvo una buena segunda noche, se levantó y desayunó. El miércoles ya había empezado a caminar por su habitación, retomó la alimentación normal y realizó fisioterapia respiratoria. Ese día, además, concelebró misa en una sala especialmente preparada en el décimo piso del hospital, según contó el director de la Oficina de Prensa, Matteo Bruni.

La cirugía y el diagnóstico

El Pontífice fue operado el martes por la tarde. Los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video. Pasó unas tres horas en quirófano, de las cuales la intervención propiamente dicha duró alrededor de una hora y media. Según el Vaticano, se desarrolló según lo previsto y sin complicaciones.

El examen del tejido durante la operación confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma de pulmón, que ya se sospechaba por los estudios previos. El domingo 11 de octubre, durante el Ángelus en la Plaza de San Pedro, el propio Papa había contado que los médicos le detectaron un nódulo en una etapa temprana y que, siguiendo sus consejos, había “decidido operarme para removerlo”.

Por ahora no se comunicaron cambios en el plazo de internación, que se había anunciado en una semana.

Lo que todavía no se sabe

La información oficial difundida hasta ahora no precisa el estadio de la enfermedad ni si hubo compromiso de ganglios. Tampoco aclara si el Papa necesitará tratamientos complementarios. Esos datos dependen de los estudios anatomopatológicos definitivos, que serán decisivos para evaluar su capacidad de afrontar una actividad internacional intensa, con viajes largos, ceremonias multitudinarias y numerosas intervenciones públicas.

En ese contexto, quienes siguen de cerca su recuperación lo describen como un paciente disciplinado y confiado en sus médicos. Es una actitud que contrasta, según trascendió en la prensa italiana, con la relación más tensa que mantuvo Francisco con sus equipos médicos durante sus últimos años.

León XIV conoce de cerca la enfermedad: su madre y su padre murieron de cáncer, y su hermano Louis enfrenta un mieloma múltiple.

Sus allegados interpretan que esa experiencia familiar, sumada a su formación agustiniana, explica la serenidad con la que afronta el diagnóstico.

Una gira en suspenso

El programa oficial prevé una gira apostólica por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. La etapa argentina está fijada entre el domingo 8 y el miércoles 11, con actividades en Buenos Aires, Claypole, Córdoba y Luján.

Sería la primera visita de un Papa al país desde 1987, cuando Juan Pablo II estuvo por segunda vez. Francisco, nacido en Buenos Aires, murió sin regresar a su tierra.

La Santa Sede mantiene formalmente el itinerario, pero dentro de la Iglesia asumen que los resultados médicos podrían obligar a recortar actividades o reprogramar el viaje. Se trata de una gira de doce días con trece vuelos, una exigencia física que requerirá una autorización médica rigurosa.

Mientras tanto, los preparativos siguen. Entre religiosos y organizadores se discuten el contenido de los discursos, el carácter pastoral de las actividades y la presencia de autoridades políticas.

Uno de los puntos más sensibles es el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el lunes 9 de noviembre, a las 9.15, el Papa iniciaría su agenda pastoral. La institución alberga a más de 400 residentes y más de 500 trabajadores.

Los religiosos orionitas buscan preservar el carácter pastoral del encuentro, y por ahora se trabaja con un esquema limitado a integrantes de la obra, con restricciones para funcionarios provinciales y municipales. No hay confirmación oficial sobre la nómina definitiva.

El itinerario previsto incluye además una reunión con Milei en la Casa Rosada, una misa en el Monumento de los Españoles, un encuentro con el mundo del trabajo en la UCA, una vigilia con jóvenes, una misa en Córdoba y otra en el Santuario de Luján.

El Papa expresó su deseo de viajar, pero la última palabra la tendrán los médicos, que esperan los resultados de los estudios antes de pronunciarse sobre la agenda.