Sociedad

El Niño viene con fuertes lluvias: cómo preparar tu casa

El SMN estima que, entre agosto y octubre, al menos un tercio del territorio argentino podría registrar precipitaciones normales o superiores a lo normal, mientras que en cerca de la mitad del país las temperaturas también estarán por encima de los valores históricos para la época. Cómo cuidar nuestros hogares.

El Niño viene con fuertes lluvias: cómo preparar tu casa

Argentina se encamina hacia una primavera y un verano marcados por un fenómeno climático que los especialistas ya no dudan en calificar como excepcional. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que las condiciones del sistema ENOS corresponden a una fase cálida, con una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe durante el trimestre agosto-septiembre-octubre.

La NOAA, por su parte, estima un 81% de posibilidades de que el fenómeno alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre, un umbral que solo se ha tocado en los episodios más intensos de las últimas décadas, como los de 1982-1983 y 1997-1998. El índice Niño 3.4, que mide la temperatura del Pacífico ecuatorial, ya ronda los +1,2°C, y los modelos proyectan valores superiores a los +2°C en el pico del evento.

Traducido a la vida cotidiana, esto significa mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal, tormentas severas y crecidas de ríos, especialmente en el Litoral, la Mesopotamia, la Cuenca del Plata, Buenos Aires y Cuyo.

Los especialistas remarcan que la intensidad de El Niño no se traduce automáticamente en una cifra exacta de milímetros para cada ciudad, pero sí aumenta de forma clara el riesgo de eventos extremos y concentrados en pocas horas, el tipo de lluvia que más daño causa en techos, desagües e instalaciones eléctricas domésticas.

Frente a este escenario, la prevención en el hogar ante lluvias intensas deja de ser un detalle menor y pasa a ser una prioridad.

Los especialistas del INTA y otros centros de monitoreo coinciden en que, a partir de la primavera, buena parte del país podría enfrentar excesos hídricos regionalizados, es decir, lluvias que no golpean parejo sino que se concentran con fuerza en ciertas zonas y en ventanas de tiempo muy cortas.

Ese patrón, con lluvias que caen de golpe, en pocas horas, sobre suelos que ya están saturados, es justamente el que más pone a prueba techos, membranas y desagües domésticos. Por eso, aunque todavía existe incertidumbre sobre la magnitud exacta que tendrá El Niño en cada ciudad, el consenso de los especialistas apunta en la misma dirección: no conviene esperar a la primera tormenta fuerte para actuar.

Proteger la “envolvente” de la casa

Todo comienza por cuidar la envolvente de la vivienda, es decir, la cáscara que la protege: el techo, las paredes, las aberturas y el sistema de desagües pluviales. El primer paso, que cualquier dueño de casa puede hacer sin ayuda profesional, es la limpieza: sacar hojas, ramas, insectos y materiales sueltos, y despejar por completo las canaletas y los caños de bajada.

Esta tarea conviene repetirla cada dos meses o después de cada tormenta fuerte, porque una canaleta tapada convierte una lluvia normal en una filtración.

El segundo paso requiere ya una mirada especializada: revisar el estado de la impermeabilización. Hay que fijarse que la superficie del techo no tenga sectores “aglobados”, donde el agua queda estancada y con el tiempo termina filtrando.

En el caso de las membranas asfálticas o líquidas, y también de la pintura impermeable, el mantenimiento recomendado es cada dos años, con una limpieza profunda con hidrolavadora, sellado de fisuras previas y la aplicación de aproximadamente un kilo de material por metro cuadrado, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.

Quienes viven en edificios tienen sus propios puntos de atención. Es clave interesarse ante el consorcio por el mantenimiento de las cañerías verticales y, a nivel individual, despejar los balcones de macetas, tendederos y cualquier elemento liviano que el viento pueda volar o que pueda terminar tapando las salidas de agua del piso.

Para quienes tienen una obra en construcción o refacción, la recomendación cambia de eje: hay que fijar bien vigas y chapas, no dejar arena suelta y asegurar todo material que el viento pueda embolsar o arrastrar, un riesgo que se multiplica cuando las tormentas vienen acompañadas de ráfagas fuertes, algo habitual en los eventos de El Niño más intensos.

La seguridad eléctrica, un capítulo aparte

El ingreso repentino de agua a la vivienda no solo genera daños materiales: también puede derivar en accidentes eléctricos graves. Por eso, toda la instalación sea revisada por un electricista matriculado antes de la temporada de lluvias, con especial atención a dos elementos: la puesta a tierra, que debe estar en condiciones de funcionamiento, y el disyuntor diferencial, el dispositivo que corta la corriente ante una fuga eléctrica y que puede evitar una electrocución.

El disyuntor cuenta con una tecla de prueba (marcada generalmente como “test”) que conviene presionar una vez por mes para verificar que sigue funcionando. Y ante un ingreso de agua severo dentro de la casa, la instrucción es clara y no admite demoras: cortar de inmediato el suministro de energía desde el tablero principal, antes de intentar cualquier otra acción.

Una checklist para no dejar nada afuera

A partir de estas recomendaciones, se puede armar un repaso simple para hacer antes de que lleguen las lluvias más fuertes:

– Limpiar canaletas, caños de bajada y desagües pluviales, retirando hojas y residuos acumulados.
– Revisar el techo en busca de sectores hundidos o con agua estancada.
– Controlar el estado de membranas y pintura impermeable, y renovarlas si corresponde.
– Verificar que las rejillas de desagüe no tengan mallas que frenen el paso del agua.
– En edificios, despejar balcones de macetas y tendederos, y consultar al consorcio por el mantenimiento de bajadas pluviales.
– Asegurar materiales sueltos en obras en refacción o construcción.
– Pedir a un electricista que revise la puesta a tierra y el disyuntor, y probar mensualmente la tecla de test.
– Cortar la energía de inmediato ante un ingreso severo de agua.

 

Con información de Rosario3