
Marruecos hizo su primer balance sobre la crisis migratoria. Las autoridades confirman que 40 mil personas llegaron a la frontera en dirección a la ciudad de Ceuta y otras 1.135 a Melilla.
En tanto, el Ministerio del Interior marroquí confirmó que recuperó 11 cadáveres en sus aguas después del episodio fronterizo, que se suman a los 88 muertos que se acumulan en la morgue improvisada del antiguo hospital militar de la ciudad autónoma española.
El comunicado atribuye el episodio fronterizo a una conjunción de “factores superpuestos”, entre los que menciona “la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de trata de personas y las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que apuntaban a la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias legales”, en referencia al fallo del Tribunal Supremo que prohíbe las “devoluciones en caliente” (expresión coloquial que se refiere al rechazo en frontera) a quienes entren a nado en territorio español sin vulnerar los elementos físicos de la frontera.
Además, el comunicado del gobierno marroquí confirma que se iniciaron acciones legales para “determinar todas las circunstancias, responsabilidades y establecer las consecuencias legales correspondientes, conforme a las disposiciones de la ley”.
Algunos números expuestos por Marruecos no coinciden con los que contabiliza el gobierno español. Es el caso del número de entradas por la frontera. Mientras Rabat dice que fueron 40 mil, el gobierno español contabilizó más de 69 mil.
En tanto, las acciones legales también fueron iniciadas desde España. La Audiencia Nacional solicitó a la Policía un informe sobre la que consideran “irregular entrada de migrantes para dilucidar si se trató de “una acción concertada o dirigida” por algún “grupo criminal”.
En una nota concedida al diario El País de España, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, indicó que la llegada de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma supuso que Ceuta fuera “una ciudad asediada”. De los miles de inmigrantes que accedieron de forma masiva, hay más de 70.000 que ya regresaron a Marruecos. “Es difícil calificar eso de crisis migratoria. La gente tenía la percepción de que esto, si no orquestado, era favorecido o permitido por parte de Marruecos”.