
Anta Sports Products anunció su intención de comprar cerca de un tercio de la alemana Puma, lo que la convertirá en la principal accionista de la marca deportiva. Esta maniobra pondrá a la compañia china en competencia directa con las otras dos grandes del deporte: Nike y Adidas.
¿Qué representa Anta para China?
La compañía creció al calor del consumo interno. Anta equipa a selecciones y atletas chinos en competiciones internacionales. Su posición financiera es sólida. Anta desembolsó más de 70 mil millones de yuanes en 2024. Y sólo en el primer semestre de 2025, sus ingresos ascendieron a 38 mil millones.
El gigante nació en 1991, momento en el que China abrió su economía. Por entonces, la planta quedó establecida en Jinjiang, un polo industrial de calzado y textil local.
En 2009 compró los derechos de explotación de la italiana Fila en China, Hong Kong y Macao. Luego replicó el modelo con otras marcas internacionales: la japonesa Descente, la surcoreana Kolon Sport, entre otras.
El 27 de enero pasado, Anta alcanzó un acuerdo con Artémis, la sociedad de cartera de la multimillonaria familia francesa Pinault, para tener una participación del 29,06% del capital de Puma. La operación se completará a fines de 2026.
Por primera vez, afuera de China
Anta debuta en otro territorio y en desventaja: Puma dejó el 2025 con números en rojo. La entrada de Anta es relevante pero sin control directo. De acuerdo a la prensa económica china, el principal riesgo de la operación es trasladar el modelo multimarcas a un entorno cultural y competitivo más exigente y conservador. Otro punto que destacan los analistas es que la presencia de un accionista chino del tamaño de Anta en una marca histórica alemana puede generar recelos entre consumidores, socios y reguladores en Europa y EEUU.