
En un contexto global convulsionado, con el acuerdo por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, Donald Trump llegó este miércoles a Pekín para reunirse con el mandatario chino, Xi Jinping, en la primera visita de un presidente estadounidense al gigante asiático en nueve años.
La visita de Trump se alargará hasta este viernes en busca de un acuerdo económico con China tras la tregua parcial que rige en la guerra arancelaria que el propio estadounidense inició contra Pekín el año pasado.
Trump descendió del Air Force One a las 20.08 hora local (12.08 GMT) y levantó el puño ante las cámaras mientras sonaba la banda militar antes de dirigirse a la caravana oficial.
Detrás del mandatario descendieron su hijo Eric Trump y su nuera Lara Trump, seguidos por Musk, Rubio y Huang, integrantes de la delegación estadounidense que acompaña al presidente en la visita.
La ruta desde el aeropuerto hasta el centro de Pekín estaba decorada con banderas de China y Estados Unidos, mientras varios rascacielos mostraban mensajes luminosos de bienvenida a la capital china al paso de la caravana presidencial, que llegó al hotel de Trump hacia las 20.38 hora local (12.38 GMT).
Antes de partir a Pekín, Trump adelantó que abordará con Xi la situación de Taiwán -isla autogobernada a la que Washington vende armamento y Pekín no descarta invadir- y la guerra en Irán, mientras Washington presiona a China para que contribuya a favorecer una desescalada en Oriente Medio.
Horas antes del aterrizaje del presidente estadounidense, el Gobierno chino instó este miércoles a EE.UU. a “manejar con prudencia” la cuestión de Taiwán y a “detener” el envío de armamento a la isla. Por su parte, el líder republicano dijo que pedirá a China “abrir” el país a las empresas estadounidenses.