Un estudio internacional detectó el mayor número de variantes genéticas asociadas a la ansiedad, aunque recuerda que los factores ambientales siguen siendo determinantes en su desarrollo.
¿Qué provoca ansiedad? ¿Cuál es el origen interno? ¿Quién no ha pasado por una situación vinculada a este trastorno que atraviesa la vida de millones de personas en todo el mundo?Los investigadores del King’s College de Londres y del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer hallaron el mayor número de asociaciones genéticas vinculadas con la ansiedad y arrojaron luz sobre los mecanismos biológicos subyacentes de este flagelo social. Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Nature Human Behaviour.Los autores del estudio explicaron que si bien los trastornos de ansiedad están aumentando a nivel global, el estudio de las bases genéticas nunca fue abordado como ahora. La atención siempre estuvo puesta en diagnósticos psiquiátricos más tradicionales. La investigación se diseñó como un estudio de asociación de genoma completo, una técnica que analiza el ADN de muchas personas. En este caso, se analizaron casi 700 mil. El objetivo fue identificar las diferencias genéticas que surgen con más frecuencia entre las personas que padecen ansiedad. En total, se logró identificar 74 variantes. Pese a la relevancia de este hallazgo, los científicos creen que las variantes comunes solo explican el 6 por ciento de los diversos patrones de ansiedad entre las personas lo que demuestra que aún queda mucho camino por explorar en este campo.Las tasas de ansiedad están aumentando de forma acelerada en las últimas generaciones y mucho tienen que ver los factores ambientales y sociales. No obstante, descifrar el riesgo genético individual es esencial para identificar a quienes son más sensibles a las presiones externas y facilitar el diseño de tratamientos personalizados y enfoques preventivos más eficaces.El estudio también encontró una amplia gama de correlaciones genéticas significativas de la ansiedad tanto con afecciones de salud mental como física, incluyendo la depresión, el síndrome del intestino irritable, el dolor crónico, la enfermedad de las arterias coronarias, la endometriosis y la migraña.”Estas correlaciones resaltan la interconexión entre la salud mental y la física. Es importante destacar que, si bien algunas variantes genéticas compartidas pueden aumentar el riesgo tanto de una afección de salud física como de síntomas de ansiedad más graves, también es cierto que vivir con dolor o enfermedades crónicas puede contribuir a los síntomas de ansiedad”, apunta Brittany Mitchell, del QIMR Berghofer y coprimera autora del estudio.”Nuestros hallazgos no revelan una causalidad ni la dirección del efecto, pero sí plantean preguntas importantes para futuras investigaciones”, concluye la investigadora.