
Con un estadio completamente colmado y una emoción que atravesó cada rincón del recinto, David Lebón y Pedro Aznar inauguraron anoche la esperada vuelta de Serú Girán al escenario, dando el primero de una serie de shows agotados en el Movistar Arena de Buenos Aires. Lo que ocurrió durante casi dos horas fue una ceremonia donde el pasado y el presente se fundieron sobre un mismo escenario.
A las 21.10 se apagaron las luces. Lebón entró desde la derecha del escenario, Aznar desde la izquierda. Se encontraron en el centro, se abrazaron, y David lo resumió todo en tres palabras: “Bueno, llegamos”. El show arrancó con “Parado en el medio de la vida”, los dos solos, sin más adornos que sus voces y sus instrumentos , un comienzo íntimo y despojado que anticipó el tono de toda la velada.
Después, con la intro de “La Grasa de las Capitales” y “Frecuencia Modulada”, se sumó la banda completa: Federico Arreysegor en teclados y voces, Fernando Cosenza en guitarras, Matías Sabagh en batería y Fermín Ferraris en teclados. Fue entonces cuando Lebón, con la voz cargada de emoción, tomó la palabra: “Quiero agradecer a Pedro, él fue el que juntó a esta gente atrás mío. Trabajaron como locos desde el primer día. Yo necesito decirles a todos ustedes que han pasado muchas cosas desde que nací, y nunca me imaginé que a los 74 años iba a llenar estadios”. La sala entera lo abrazó desde abajo.
Honrar cada etapa
El setlist de 22 canciones recorrió la discografía completa con notable equilibrio. Del debut homónimo de 1978 sonaron “El mendigo en el andén” y “Seminare”, el himno más reconocible de los llamados “Beatles argentinos”. De *La Grasa de las Capitales* (1979) llegaron “Perro Andaluz”, “Noche de Perros”, “San Francisco y el lobo” y “Viernes, 3AM”. *Bicicleta* (1980) aportó “Canción de Alicia en el país”, “Cuánto tiempo más llevará”, “Desarma y sangra” y “Encuentro con el diablo”. De *Peperina* (1981) llegaron cinco canciones, incluyendo “Cinéma Verité”, “Esperando nacer” y “En la vereda del sol”. Y *Serú ’92* cerró el recorrido con “Nos veremos otra vez”, “Si me das tu amor”, “Mundo agradable” y “Uno en uno”, entre otras.
Cada canción tuvo su momento particular. La voz de Lebón se quebró de emoción, casi hasta las lágrimas, al interpretar “Nos veremos otra vez”. En “Canción de Alicia en el país”, Aznar eligió cantar la letra original (“la policía”, sin eufemismos), y en “Peperina” la palabra censurada durante la dictadura sonó entera, sin el pitido de la censura. El público lo festejó.
Las enormes pantallas del estadio se convirtieron por momentos en una máquina del tiempo: fotografías y videos de la historia de Serú Girán acompañaron las canciones, y cada aparición de Charly García provocó una reacción inmediata del público: aplausos, gritos, ojos húmedos. Cuando terminó “Desarma y sangra”, desde la platea brotó un grito espontáneo: “¡Gracias, Charly!”. Lebón asintió: “Sí, señor”. Fue uno de los momentos más cargados de la noche.
El espíritu de Oscar Moro, el baterista histórico de la banda fallecido en 2006, también estuvo presente de manera muy concreta: su hijo Juanito fue el único invitado de la velada. Aznar lo presentó con ternura como “parte de la familia”. Juanito tocó la batería exactamente donde su padre lo hizo durante años, y se lució en “Cuánto tiempo más llevará” con una solidez que hizo saltar al público de sus asientos. Lebón lo introdujo con una frase que habló por todos: “Pidió permiso y bajó un rato a tocar”. La imagen fue la más poderosa de la noche: la historia de Serú Girán latiendo con sangre nueva.
El show incluyó momentos de una intimidad poco frecuente en un estadio de esas dimensiones. En el segmento solista, Lebón contó que “En la vereda del sol” nació durante las primeras vacaciones que él y Charly pudieron tomarse con los primeros dineros ganados, en Uruguay. “Siempre andaba con pianitos chiquititos, siempre hacíamos canciones. Yo era muy chico en ese momento”, recordó, y añadió con una sonrisa: “Ahora tengo diez nietos”.
Aznar, por su parte, hizo una confesión que detuvo la respiración de la sala antes de interpretar “Uno en uno”: “Esta canción la soñé, y cuando la soñé estaba cantada por tu voz. Fui a escribirla. Y cuando la escuché se me puso la piel de gallina, porque la cantaste tal como la había soñado”.
El segmento final fue una escalada de intensidad. “Desarma y sangra”, “Viernes 3AM”, “Nos veremos otra vez”, “Peperina” y “Seminare” encontraron a un estadio entero cantando palabra por palabra. El tradicional “una más y no jodemos más” resonó con la misma fuerza de los recitales de los años 80. A las 23.07, Lebón se despidió con cuatro palabras: “Todo el amor para ustedes”.
Familias enteras, padres que escucharon estos discos en vinilo junto a hijos y nietos que los descubrieron en plataformas digitales, compartieron en un mismo espacio canciones que parecen haber vencido al tiempo. A los 74 y 66 años respectivamente, Lebón y Aznar demostraron que su música, y la química que los une, siguen siendo tan verdaderas como siempre.
Próximas fechas
La gira continúa el 21 de junio en el Movistar Arena (agotado), el 26 de junio en el Quality Arena de Córdoba (agotado), el 4 de julio en el Metropolitano de Rosario, el 10 de julio y el 9 de agosto en el Movistar Arena (agotados) y el 12 de septiembre en el mismo estadio, con últimas localidades disponibles. También se presentarán en Mendoza, Mar del Plata, San Juan, La Plata y Uruguay.