Miles de inmigrantes intentan llegar a la costas europeas por tierra o por mar, arriesgando sus vidas en búsqueda de una oportunidad. La frontera sur de Europa separa al continente de una multitud de desesperados migrantes que buscan un camino a una vida mejor. Muchos emprenden largas travesías, que suelen durar dos o tres años, por el desierto del Sahara hacia el norte de África. Una vez allí, algunos intentan el asalto a la valla de Melilla para ingresar a territorio europeo. Otros se aventuran al mar en precarias embarcaciones.
Las respuestas de los paises europeos dejan mucho que desear. Algunos optan por alojar a los inmigrantes en grandes refugios, otros adoptan una política represiva para los mismos.