
La crecida del río Paraná provocó una situación crítica en Paso de la Patria, una de las localidades turísticas más visitadas de Corrientes. Cerca del 40% del pueblo quedó afectado por el agua y unas 400 familias debieron abandonar sus viviendas.
Las playas y los paradores quedaron cubiertos, lo que golpea de lleno a la actividad que sostiene la economía local.
El fenómeno está asociado a las condiciones de El Niño y a las intensas lluvias en las altas cuencas de Brasil, que aumentaron el caudal que baja por el Paraná.
El periodista correntino Miguel Pelozo explicó, en diálogo con una radio local, que en la provincia “todavía no llovió con intensidad”, pero que el agua llega desde aguas arriba.
La localidad es una de las más perjudicadas por su ubicación y por la rotura de una defensa que permitió el ingreso del agua a zonas habitadas de manera permanente.
Playas bajo el agua y temporada en duda
Las playas Punta Mitre y Pelícano, que en verano concentran a miles de visitantes, son algunos de los sectores afectados. También hubo daños en paradores y espacios recreativos. Los prestadores estiman que la recuperación podría llevar varios meses, aunque no hay cálculos definitivos de tiempos ni de costos, porque el río sigue alto y no hay certezas sobre cuándo comenzará a bajar.
“Tenemos cerca del 40% del pueblo con agua y nos dicen que el próximo mes la situación podría ser aún peor”, advirtió Nito Medina, integrante de la Cámara de Prestadores de Servicios Turísticos (Capresstur). Pelozo fue más lejos: sostuvo que “no vamos a tener playas” y que, según los pronósticos, las mayores precipitaciones todavía podrían estar por llegar.
Paso de la Patria tiene unos 10.000 habitantes permanentes, pero en verano y durante el carnaval la población supera los 50.000.
Según Medina, alrededor del 80% de los vecinos vive, directa o indirectamente, del turismo. La localidad recibe más de un millón de visitantes por año y ofrece unas 5.100 plazas de alojamiento formal, una cifra que, según los prestadores, prácticamente se duplica al sumar las viviendas que se alquilan por día.
La pesca deportiva del dorado es otro de los pilares económicos. De acuerdo con datos de Capresstur, entre agosto y mayo se venden a diario unas 100 licencias para pescadores extranjeros y 50 para argentinos, y más de 50 embarcaciones salen cada jornada al río.
“La pesca deportiva genera un enorme movimiento económico: carnadas, combustible, alojamiento, comida, bebidas, servicio de limpieza y hasta músicos”, enumeró Viviana Glibota, presidenta de la Cámara.
El impacto ya se siente en los pequeños negocios. Javier Francesconi, dueño de un local de venta de carnadas, contó que en las últimas semanas casi no tuvo clientes y que su rotisería también atraviesa dificultades porque “no hay plata en el pueblo”. La preocupación alcanza a la gastronomía, el alojamiento, el transporte y los servicios vinculados con la pesca. Raquel Samudio, también de Capresstur, recordó que cada año se construyen unas 200 viviendas en la localidad, muchas destinadas al alquiler temporario.