
La película, que se estrenará en cines de Estados Unidos el 16 de octubre con un intermedio de 10 minutos y después llegará a HBO, sostiene que la acumulación de poder de Elon Musk se ha traducido en efectos concretos sobre la política, la administración y el debate público, según han explicado el director y varios participantes en el filme durante su presentación en Venecia.
Gibney, ganador de un Oscar por Taxi al lado oscuro, intentó entrevistar a Musk, pero el magnate rechazó participar.
El director resolvió esa ausencia con un avatar generado por ordenador que habla a cámara con palabras pronunciadas previamente por el propio empresario, extraídas de una base de datos con sus declaraciones e intervenciones públicas.
Ese recurso, explicó el cineasta en la rueda de prensa, dialoga con una de las ideas recurrentes de Musk: la hipótesis de que la realidad pueda ser una simulación.
Gibney afirmó que la película contrapone “la realidad de lo que ha hecho y la irrealidad de su narrativa”, y que el avatar servía para mostrar ambas dimensiones con los términos del propio protagonista.
La recepción de la crítica fue favorable.
Variety informa de que el estreno en Venecia recibió una ovación de cuatro minutos, mientras The Hollywood Reporter define la obra como un retrato demoledor del hombre más rico del mundo y de la distancia entre el personaje público que ha construido y las consecuencias políticas, empresariales y sociales que el documental atribuye a ese poder.